BACON Gabriela Guibert

La forma abstracta se dirige al cerebro, actúa por intermedio del cerebro, más próxima a los huesos.

Francis Bacon. Lógica de la sensación de Gilles Deleuze.

Bacon privilegia lo abstracto, que es una forma más pura de representar que la figurativa. No sólo no se ata a lo que ve, sino que no se ata sobre todo a su percepción, que es la verdadera nebulosa, lo verdaderamente borroso de la imagen que tenemos del mundo.

Niño paralítico andando a gatas Bacon
Francis Bacon. “Niño paralítico andando a gatas”. 1961.

En arte, tanto en pintura como en música, no se trata de reproducir o de inventar formas, sino de captar fuerzas. (…) La tarea está definida como la tentativa de hacer visibles fuerzas que no lo son.

Francis Bacon. Lógica de la sensación de Gilles Deleuze.

El baño gotea. Está a punto de derramarse el conjunto de los líquidos vertidos por la humanidad, buscando lo desconocido en cañerías oxidadas pudriéndose entre bacterias amorfas y pestilentes. No ha de parar de gotear por más que intentemos silenciar el susurro agitado de la gota sobre las gotas sobre las gotas bajo los lavabos, en un baño que aun habitado sigue desierto.
De momento a otro el silencio de los cuerpos comenzará a bullir y se expandirán las fauces en los ojos enceguecidos del espectador que intenta calmar la angustia. Nebuloso enceguecimiento contemplando la imagen no del baño, ni de la gota ni del escenario, que también ha desaparecido. Agazapados, esos cuerpos inertes respiran. ¿Cuánto tiempo más podrá un cuerpo permanecer en silencio?
Callan las respiraciones, también los susurros. La pared inmensa sigue apenas gris, ocultando sus rojos y amarillos y azules, y sus sombras. En el espejo están los ojos desencajados por lo inevitable.

Positivamente, Bacon no deja de decir que la sensación es lo que pasa de un “orden” a otro, de un nivel a otro, de un “dominio” a otro. Por esto la sensación es maestra de las deformaciones, agente de las deformaciones del cuerpo.

Francis Bacon. Lógica de la sensación de Gilles Deleuze.

Ensimismado, atrapado por la inmensidad de la imagen que no cesa de moverse. El cuadro se ha abierto y los cuerpos se niegan al equilibrio de la pintura. Se ha vuelto inestable la proyección que no para de soltar llantos.
Apenas un repentino movimiento de los dedos por el labio superior seco. Los ojos que nunca ven demasiado se disparan por todo lo ancho del cuadro para seguir a los cuerpos desarmados, desarticulados, gimiendo y arrastrando y siendo arrastrados por las sombras bestiales de la noche y otras oscuridades.
Detrás de la mirada perdida reconociendo lo irreconocible, el cuerpo inmóvil se agita, respira para calmarse y se agobia, finalmente, por el dolor del encuentro. La nimia luz ha dejado ver la sombra sobre la sombra, el salto inexplicable y el cuerpo poseído, extendido más allá de lo posible, estrujado y encarcelado por las extremidades de su victimario.

La fotografía registra un momento. En el proceso de la pintura, Bacon busca el accidente que convierte ese momento en todos los momentos.

Francis Bacon y Walt Disney de John Berger.

cuerpos sobre cuerpos.
cuerpos superpuestos
sombras sobre sombras saliendo a encontrarse
alaridos sin voz queriendo arrancarse desde todas las vísceras posibles
cuerpos sin rostros
cuerpos solos que intentan abrazarse para rehuirse, para tocarse, desearse, transpirarse y seguir solos bien solos soltando el grito
grito que recorre BACON con dolor por grito
con olor por grito
con mugre, suciedad, putrefacción, voz sin cuello, hueso por voz
brazo por piernas y carne roja y sangrante por ojos
y pelos
pelos en la sangre, en la vena, en las sombras
queriendo llenarlo todo
rozarse y rociarse
en ese baño roto
rota la pintura se transforma el espacio
se devuelve el tiempo
cuerpos sin sexo queriendo acabarse
cuerpos sin rostro sin sexo y sin esperanzas
atados al suelo, saltando para despegarse
desarmándose para despegarse
sangrando como es debido
chorreando líquidos viscosos
muertos de hambre
sometiendo y sometidos
a su propio encierro.
el rostro que al fin aparece
también está bañado de sombras
y los dientes sin ruido están por caerse y perderse en la inmensidad de la nada
caído el velo, hay otro velo, y tras el otro también más oscuridad
y un baño que gotea
en algún lugar muy cercano a nuestra propia muerte.

Para existir basta con abandonarse a ser,
pero para vivir
hay que ser alguien,
para ser alguien
hay que tener un HUESO,
no tener miedo de enseñar el hueso
y de paso perder la carne.

Antonin Artaud

BACON
Dirección: Gabriela Guibert.
Elenco: Melina Meynet, María Candela Pruvost, Matías Rebossio y Jonatán Santillán.
Música: Iannis Xenakis, Michel Redolfi, Velvet Underground.
Fotografía: Leandro Bauducco.
Diseño de luces: Cecilia Abraham.
Sonido: Matti Bainotti, Carlos García.
Escenografía: Matías Rebossio.
Diseño gráfico: Melina Meynet.
Funciones:
27 de septiembre / 22.00
10 – 11 de octubre / 22.00
19 de octubre / 21.00
[en el TEATRO LASSERRE]
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