Bukowski está muy enojado en uno de sus “Escritos de un viejo indecente” con ciertos periodistas que se aprovechan de la noticia policial para arengar hacia los lugares comunes. La arenga hacia los lugares comunes y efectistas. La arenga que se dirige sola y por un pequeño y poco poético artilugio (pero que se quiere poético) hacia los ya consabidos: “claro que sí”, “yo que trabajo todo el día”, “que Charles Bukowski Anagrama Compendiumsoy una persona de trabajo”, “la cultura del trabajo”… sin menospreciar el trabajo. Sólo que esa es otra discusión que se ha mezclado. En fin, que va hacia ese triste y abrumado hombre de trabajo cansado de la presión laboral, queriendo juntar una moneda más para guardar en el tarro o cambiar el auto; que va hacia la mujer que corre del trabajo a la escuela, porque o está sola o más o menos por ahí, y aparte limpia la casa, y mientras limpia escucha de refilón a un tipo que, como cualquier otro, le dice: “y nosotros que nos esforzamos día a día”, “ya no se puede vivir así”; una tipa que, re progre, tira un “otra noticia más que tenemos que dar sobre este tema, que se suma a la lista de asesinatos de esta misma mañana”, y esto no lo dice pero lo dice: “y yo que te voy con la verdad te lo cuento para que sepas lo que pasa en la calle que vos mismo, que vos misma, seas quien seas, pero persona de bien, pisás”.
Cuestión que esa misma gente se enoja, y cuánto se enoja, cuando a algunos por ahí se les ocurrió hablar de “sensación de inseguridad”, y el comentario progre (porque eso es ser progre y re copado) de: “sí, sensación, sensación: mirá cómo mataron a este tipo”.
Cuestión que (sí, otra vez) Bukowski empieza diciendo en esa nota publicada en el periódico “Open city” y que después juntó con otras en “Escritos…”:

“este tipo del mono del ejército se me acercó y me dijo: ‘ahora que ha pasado lo de Kennedy, tendrás algo de qué escribir’”.

Y después sigue diciendo:

“se dice escritor”.

Es gracioso que Bukowski lo llama “mono del ejército”. Para el mismo tipo de persona, tenemos en Argentina una construcción similar: también peludo, también mono, pero más grande, y le dijeron “gorila”; sí, eso.
Ahí, en esa definición que hace del “se dice escritor” está lo que él pensaba: ¿por qué hay que escribir lo que te imponen? Justamente esos “Escritos…” fueron una reafirmación de la publicación de lo que no se cuenta, lo que no cuenta, en fin, que es el día mismo del hombre común, por más Carlos Bukowski que sea.
Y tener que cumplir es lo que hace que la nota de agenda, que impone y se impone, genere el hastío que llegó a llamarse “sensación de inseguridad”, y que no está nada mal. En definitiva: si en una hora de noticias te roban durante 40 minutos, ¿cómo no querés sentir que te van a robar o a matar o a violar o todo junto, apenas abras la puerta de tu casa y ni que hablar cuando acabes de cruzar la calle? Si es de lo único de lo que se han ocupado de hablar, editorializar y de conseguir entrevistas, porque ocupan más espacio las voces policiales que la cadena nacional para anunciar el rumbo de la economía y las decisiones tomadas, de la que se quejan en la misma editorial por robarles tiempo de decir que en un pueblo de vaya a saber dónde pasó tal o cual policial.
Bueno, sepan que decidir que eso y sólo eso es noticia (y antes de que se salga con el “pero no es lo único que decimos, blablablablabla”, fíjense cuánto tiempo quedan para las otras noticias, si es que queda, y ahí viene la otra perorata “tenemos derecho, libertad de expresión, etcétera, de informar lo que se nos antoja”, pero ahí mismo se responde que justamente esa decisión es la que genera la “sensación de inseguridad”, que sigue estando muy bien pese a que sigan repitiendo viejas fórmulas aplicadas a conveniencia.
Cuestión que en ese escrito del indecente Bukowski, dice sobre un periodista deportivo que también escribe este tipo de policiales (y hay que ver que los policiales repiten las construcciones malobradas mal por los partes policiales que son un insulto a la belleza de cualquier idioma):

“¿necesitais a este tipo” me lo suponía, demasiado fácil. prosa colorista de pregraduado enfocada sólo desde el punto de vista de la supervivencia de la situación actual”

Ese “punto de vista de la supervivencia de la situación actual” es lo que lo vuelve el periodista de la gente, ni más ni menos. Y “la supervivencia”, la propia. Que los demás se arreglen en las calles llenas de odio que ellos mismos se encargaron de llenar.
Muchos pudieron haber dicho cosas similares a lo que escribe Bukowski, pero ese texto, entre el conjunto de textos indecentes de ese viejo chancho… ese texto parece decirlo muy bien, y aunque los periodistas sigan llenando planillas de muertos con perseverancia, todo lo otro que no dicen los “monos del ejército” también es historia.
Me sumo a su voz final y digo:

“y en fin, amigo del mono del ejército, escribe tú lo tuyo…”

Por Leandro Almeida.