Weekend, Andrew Haigh. Gran Bretaña, 2011
Weekend
“Weekend” es lo que queda para enamorarse, volver a creer en el amor, sacarse de encima los miedos, para que todo se termine yendo en un tren, camino a Norteamérica. Suena conocido, sí. “Antes del amanecer”. Sólo que no hay Julies ni Weekend posterEthans, sino dos pibes, dos hombres, que se enamoraron. Y no es “Antes del amanecer”, no es tan ideal todo, sino mucho más posible, porque puede suceder con cualquier acento occidental.
Russell se lleva a Glenn a su casa. Glenn es completamente abierto en cuanto a su homosexualidad, y Russell aún no ha salido del closet. Se encuentran por un experimento; hablan mucho de sexo, de quién sabe, quién no, esas charlas que siguen siendo obligatorias, aun cuando nada de todo eso debería necesitarse explicar. Y se besan, tienen sexo, se miran, los miran, se espían, se esperan, hasta que Russell finalmente se va a Portland, cruza el charco, buscando, escapando, vaya uno a saber bien qué. A estudiar arte, por ahora. ¿Justo tuvo que aparecer Glenn ese fin de semana?
Un romance que en este caso es homosexual, aunque ya es hora de que al amor les saquemos los sexos, y no para parecernos iguales, como dejando a todos conformes. Nada de conformismo. Russell en esa ventana es cualquier persona anhelando lo que no pudo ser.

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