Son las 20:49 en la Argentina, y después de un largo día calmo los gritos de la calle con un poema de miércoles: “Demora del efecto” de Beatriz Vignoli.
Beatriz Vignoli
El mar apuesta olas
en la playa vacía.
Yo fui la amable máquina
que hizo un mundo del día.
Voy a esperar un coche
que se lleve mi cuerpo.
Voy a soltar las llaves.
Contemplo a la extranjera
sentada en el espejo:
ella ya no se acuerda
de dónde es su camisa
y nadie más lo sabe.
No sé cómo ha existido.
Se ha quemado parejo
como un buen cigarrillo.
Yo conozco su cara:
extrañamente, es mía.
Habito esta señora de ojos tristes
y no me imaginaba terminando así.

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