En La infancia, la niñez, las interrupciones, Carlos Skliar avisa –como si después de ver El gigante egoísta alguien duda aún-:

“La infancia, la nuestra y la del mundo, tal como la ha visto durante siglos el ideal humanista no está, no existe, se ha ido, difícilmente regrese, quizá nunca haya existido. Si alguna vez esa alma sin lenguaje, afásica, titubeante, zozobrante, atolondrada, desacompasada, coleccionista, soñadora, ingenua, metida para sí en su propio mundo, enroscada en sus propias sensaciones ha existido, corresponde a una época distinta a la de hoy. No ha sobrevivido ni a la globalización, ni a la escolarización cada vez más temprana, ni a las imágenes pervertidas de la publicidad, ni a las representaciones naif que continuamos reproduciendo entre todos. No sobrevive ni a la demasiada hambre ni al demasiado consumo. Se vuelve otra cosa. Algo uniformemente informe. “

Repasamos una lista de películas que visibilizan cómo el cine se hace eco de esta postura: infancias diferentes, para nada color de rosa, para nada protegidas.
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Kamchatka (2002) de Marcelo Piñeyro.
Protagonizada por Ricardo Darín y Cecilia Roth, la historia sucede durante la última dictadura cívico-religioso-militar del ‘76. Ante las desapariciones y asesinatos cometidos por ésta, una familia decide recluirse en una finca alejada de la ciudad. Los sucesos están vistos desde los ojos de Harry, el hijo mayor de 10 años, que recibe todo lo que está sucediendo mediante códigos que maneja con sus padres. Estos utilizan como símbolos los gustos en común de la familia, como el TEG, la serie de TV Los invasores y los trucos del escapista Houdini.

La culpa es de Fidel (2006) de Julie Gavras.
La película se centra en la historia de Anna de la Mesa (Nina Kervel-Bey), una niña de 9 años que tiene que enfrentar duros cambios en su estilo de vida cuando sus padres se convierten en activistas radicales en París en 1970. Su padre, el abogado español Fernando (Stefano Accorsi), es inspirado por la oposición de su familia al régimen de Francisco Franco y por la victoria de Salvador Allende, por lo que decide renunciar a su trabajo y se dedica a organizar activistas para la causa chilena en Francia. Su madre (Julie Depardieu) es una escritora para Marie Claire, pero también documenta historias de mujeres que han abortado voluntariamente. Debido al cambio ideológico de sus padres, el estilo de vida burgués de la familia desaparece, por lo que Anna tiene que ajustarse a tener niñeras extranjeras, a la comida extraña y a un apartamento lleno de revolucionarios.
El filme está lleno de una mezcla de filosofías e ideologías incluyendo comunismo, catolicismo, mitología griega y asiática a las cuales Anna debe acomodar con sus propias creencias.

Machuca (2004) de Andrés Wood.
La historia transcurre en Santiago en 1973 y tiene como base un experimento real hecho en la época del gobierno socialista de Salvador Allende en el Saint George’s College: Gonzalo Infante (Matías Quer), un niño de once años, estudia en el colegio Saint Patricks (la película no fue rodada en donde realmente se realizó el experimento educativo, sino en el Internado Nacional Barros Arana), un reputado colegio religioso, el director es el padre McEnroe, en el que estudian niños provenientes de las clases medias y altas de Santiago. El padre McEnroe trae a este colegio un nuevo grupo de niños, todos ellos de clase baja, con el fin de educarlos sin discriminarlos y para que aprendan a respetarse mutuamente. Tras algunos hechos superados y travesuras infantiles nace la amistad entre Gonzalo y Machuca (Ariel Mateluna). Ambos niños visitan sus respectivas viviendas y conocen a sus familias y las realidades que ambos viven. El enfrentamiento social en aquella época hace imposible el éxito del experimento. El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, encabezado por el general Augusto Pinochet para derrocar al gobierno Unidad Popular, mostrará que un abismo los separa.

La lengua de las mariposas (1999) de José Luis Cuerda.
Basada en el cuento La lengua de las mariposas de Manuel Rivas, la película se centra en la relación de un niño, Moncho, y su maestro, Gregorio, durante los meses previos del Alzamiento Nacional del 17 y 18 de julio de 1936 que dieron comienzo a la guerra civil española.
Moncho (Manuel Lozano) tiene miedo de ir a la escuela ya que lo habían asustado diciéndole que los maestros golpeaban a los estudiantes. Moncho no quiere ir a la clase porque teme que el maestro le pegue, como era costumbre en la educación represiva de la época. Pero don Gregorio no es así: es un maestro que utiliza el método de observación como enseñanza. Durante estos sucesos, está ocurriendo la guerra en Madrid.
El final es un trago difícil de tragar y vemos cómo algo –o mucho- de la infancia se resquebraja para siempre: lo que los ojos ven y ya no olvidan.

La culpa es de Fidel

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