En esta lista repasamos algunas películas en las que los niños son protagonistas de historias grises por América Latina:

  • En primer lugar, “El baño del Papa” de César Charlone y Luis Enrique Fernández Marta, una película uruguaya de 2007 que retrata el paso del Papa Juan Pablo II por Melo, un pueblito en el límite con Brasil. La tragicomedia se centra en una familia que sigue las ideas del padre, que piensa que lo que el Papa va a necesitar (y los miles y miles de súbditos que irán a verlo) es un baño, así que gasta todo lo que no tiene para instalar un servicio higiénico en la puerta de su casa. Dentro de lo que no tiene y gasta está el dinero que la madre está guardando para el futuro de su hija, que quiere ser locutora y para eso tiene que irse a estudiar. Después de la fallida empresa, la hija empezará nuevamente a juntar sus pesitos para el futuro.
  • En segundo lugar, y mucho más cruda que la primera, “La jaula de oro”, una película mexicana del 2013 que retrata la emigración de tres niños hacia Estados Unidos. El film, dirigido por Diego Quemada-Díez, acompaña el viaje de dos niños guatemaltecos que viajan a buscarse la vida en Estados Unidos, un viaje demasiado oscuro en el que sobreviven unos pocos. Son muchos los migrantes que se cruzan, que los cruzan, y entre ellos, un joven tzotzil se les une, ante la indiferencia del varón y la complicidad de la niña guatemalteca, que se hace pasar por varón por privacidad. Una película dura, sin concesiones y directa, que señala lo más triste de muchas infancias.
  • “7 cajas” de Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, es un film paraguayo de 2012. La acción se centra en el mercado 4 de la ciudad de Asunción (Paraguay), donde un carretillero de 17 años se gana la vida como puede. Quiere comprarse un teléfono celular con cámara para retratar su pequeño mundo. Por eso acepta un trabajo inusual. Sabe que no debería hacer tratos con esas personas, pero es el dinero que necesita para pagar el teléfono. ¿Qué debe hacer? Mantener desapercibidas y en movimiento 7 cajas con contenido dudoso. Lo que no sabe es que por esos cien dólares rasgados deberá correr por su vida.
  • “Estación central de Brasil” de una coproducción brasileño-francesa de 1998, dirigida por Walter Salles. En la Estación Central de Río de Janeiro, una mujer escribe cartas por unas monedas, que luego rompe y no envía. Una de las cartas que redacta es para el padre de un niño, que momentos después perderá a su madre. Después de varios desencuentros, Dora acompaña a Josué a buscar a su padre, buscando salvarlo de un futuro criminal o la propia muerte.
  • Y por último, “Los niños invisibles”, un film colombiano de Lisandro Duque Naranjo, del año 2001. Tres niños le compran a un vendedor ambulante de hechizos la fórmula para hacerse invisibles. Entre las razones que tienen para volverse invisibles está la de acercarse sin ser notados a las chicas que les gustan. Para eso deben realizar una serie de rituales paganos, como matar una gallina robada y un gato, y hacer sacrilegios en el cementerio, mientras se preparan para recibir los sacramentos y para volverse adolescentes. Creen obtener la invisibilidad después de tantas búsquedas, pero las niñas los siguen viendo. Y, al final, no era tan necesario ser invisible después de todo.

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