Las cartas siguen siendo una excusa en el cine para contar historias, ya sea como elemento central del conflicto, así como punto de inicio o punto de encuentro. En esta nota recuperamos cinco films con la mensajería epistolar como protagonista:

  • En “Los puentes de Madison” de 1995, dirigida por Clint Eastwood, los hijos de una mujer que acaba de morir descubren la correspondencia que ella mantenía con su amante. A través de esas cartas se devela el amorío de un fin de semana que se extendió a través de los años y que comenzó en los puentes de Madison que él retrató y que fueron tapa de una revista. El testimonio de ese amorío, que Francesca se encargó de ocultar a su familia, es el conjunto de cartas y su diario íntimo que los hijos leerán contrariados primero, y más comprensivos sobre el final, al conocer un poco más sobre su madre, quien hasta entonces no parecía tener secretos.
  • “Amor a la carta” de Ritesh Batra es una coproducción hindú-francesa-alemana de 2013, en el que la vianda de un trabajador cae por error en las manos de otro. La mujer-esposa que prepara los alimentos para su marido recibe un mensaje al retornar el recipiente de la vianda: alguien le agradece por tan ricas comidas y se pregunta quién es la cocinera. Desde entonces esperan con ansias los mensajes que acompañan los almuerzos, en un marco de infidelidad y a la vez de necesidad de un/a otro/a que se interese por las menudencias de sus vidas.
  • En “El amor en los tiempos del cólera”, la película de Mike Newell (Colombia, 2007) basada en la novela de Gabriel García Márquez, la relación entre Florentino y Fermina se cultiva a través de las cartas. Pero eso no es todo: Florentino también se dedica a escribir cartas por encargo, tal y como la protagonista de “Central do Brasil” en la Estación Central de Río de Janeiro, y como Reynaldo Arenas en la cárcel, como muestra la película “Antes que anochezca”.
  • Entre todos los detalles y las acciones transformadoras de “Amélie” de Jean-Pierre Jeunet (Francia, 2001), se encuentra la escena de la carta: una portera vive sola y abatida después de que su marido la abandonara y muriera en un accidente. Ella guarda las cartas de ese amor, y Amélie utiliza este dato para crear una carta póstuma que le devuelva alguna esperanza a la mujer: una carta perdida que el correo se dignó entregar tras muchos años. Si bien es una mentira, para la portera es una alegría inesperada e impensable.
  • Por último, en el film animado “Mary and Max” de Adam Elliot (Australia, 2009), los protagonistas que dan nombre al título son “amigos por carta” que viven muy lejos como para encontrarse. Ambos son solitarios a su manera, la diferencia de edad es muy grande y las circunstancias de sus vidas, muy distintas. Las cartas, sus enamoramientos y reproches recorren el film, hasta que ella emprende el viaje a su encuentro, y no alcanza la plastilina para tanta tristeza.
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