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Los caprichos de Julie Delpy

Un espacio sin críticos, sólo libros, películas y música conectados así nomás, como toda cosa.

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Abajo el amor: películas anti-Valentín

Reunimos seis películas que le dan una vuelta al día de los enamorados. En realidad, nunca hablan de San Valentín pero sí, a su manera (retorcida, concienzuda, gris), hablan sobre el amor, la idea del amor cuando se cambian las reglas, cuando se trastocan las posibilidades, cuando Dios ha muerto. Mundos distópicos, realidades alternas y lenguas golpeándose sin sentido, en este especial San Valentín: Abajo el amor.
Den Brysomme mannen kiss.png
En “El inadaptado” (Den Brysomme mannen) de Jens Lien, un hombre arriba a la civilización dejando el polvo atrás. Consigue un trabajo, también una esposa, tiende a engrosar la lista de suicidios. No es el tema central el amor, pero sí se queda paralizado observando cómo las parejitas se besan con las lenguas como espadas y los ojos bien abiertos. Tiene un romance, cree que es el único en esa nueva relación y descubre que nadie siente ya nada, salvo el deseo de terminar con todo. Película cruda, existencialista, en la que el amor es una pequeña treta más, una mentira que hay que cumplir y seguir sufriendo.

“Langosta” (The lobster) de Yorgos Lanthimos lleva al extremo la sistematización de la pareja: si aún estás soltera, soltero, tenés que asistir a un internado en el que salís o casado y feliz, o convertido en un animal a elección. O salís escapando, te convertís en la resistencia, que también tiene sus reglas, tenés prohibido emparejarte y podés ser cazado. Cazado o casado, pero con al menos un punto en común, la ceguera quizás, aunque haya que propinársela.

En “The one I love” de Charlie McDowell los personajes también están atrapados, y hasta que no recuperen su pareja no pueden escapar de la cabaña de fin de semana. Sólo que no se recupera lo que se tuvo, sino la mentira de lo que “los otros” ofrecen, en un sistema de dobles cuando se cierra la puerta y renace la pasión. Si en “The lobster” el amor era un mandato (en positivo o en negativo), en “The one I love” el amor es un objetivo producto de un artilugio siniestro para lograr escapar del científico que se ha apoderado de ellos.

El amor también es una salida en “Ex machina” de Alex Garland. Se escapa la máquina y quedan atrapados el creador y el tester engatusado, que accede por vanidad y cae por lo mismo: por la promesa de superar al otro, liberar la creación, ser reconocido y tal vez besado /(‘cause I’m a s)Ex Machina!/.

Más máquinas hay en “The infinite man” de Hugh Sullivan, en la que un hombre intenta recrear un fin de semana -el momento del enamoramiento- con una máquina del tiempo, para no ser abandonado por su pareja. El casco creado para salvarlo no hará más que repetir los errores, imposibles ya de corregir, y ya no se podrá alcanzar la promesa del pasado, recuperar lo que alguna vez hubo. El amor es, entonces, un momento que ya pasó.

BONUS
Animada, en stop motion, con las voces todas iguales hasta que aparece “Anomalisa” (de Charlie Kaufman y Duke Johnson) como para devolver las esperanzas, hasta que el amor también se rompe y todo suena igual de grave, aburrido, inalcanzable.

Anomalisa voice.png

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Sex & Roll

Canciones para tener sexo.
Considérenlo un programa especial y que le hagan mucho provecho, amigxs cochinxs.

Censura en Argentina

A lxs lectores de “Los caprichos de Julie Delpy”:

Aprovecho este espacio para contarles a quienes nos leen desde otros países (y también a los de Argentina) que desde que el actual presidente electo en democracia, Mauricio Macri, asumió (incluso desde que se supo de su victoria, incluso antes), los argentinos hemos visto nuestros derechos cercenados.

Escribo esto con la euforia y la bronca de los que nos vamos quedando sin voz y con la esperanza de que alguien sepa.

Desde que asumió Macri, han levantado al principal “programa oficialista” de la era K: “678”, que se emitía por la TV Pública. También han amenazado al periodista Roberto Navarro de C5N de dejarlo sin programa, y necesitó una movida de Trending Topic y picos de rating para seguir al aire.

Ahora levantaron, sin previo aviso, el programa que desde hace años (muchos más que lo que Néstor y Cristina Kirchner estuvieron al aire) hacía Víctor Hugo Morales en Radio Continental, una radio que curiosamente lo mantuvo al aire a pesar de la Ley de Medios Audiovisuales que él siempre defendió y que perjudicaba a esa empresa de medios.

Quiero decir que a la Ley de Medios Audiovisuales hay que conocerla, leerla, analizarla. Es constitucional y busca efectivizar el derecho a la información mediante la pluralidad, diversidad, y luchando contra los medios hegemónicos que, gracias a su aparato conquistado sobre todo durante la dictadura del ’76-’83, concentraban la circulación de voces.

Esas voces ya fueron calladas y van por más.

No hay libertad de prensa, ni de expresión, ni derecho a la información en Argentina. La prensa internacional debería comprobar esto, ya que la nacional no quiere y calla a las voces disidentes.

La excusa para callar voces en Argentina es remarcar que los periodistas CENSURADOS son militantes. La discusión sobre militantes o no está para darse, pero esta afirmación no hace más que desconocer lo que es la libertad de prensa, de expresión, el derecho a la información.

Lo cierto es que, con este panorama, la única forma de informarse críticamente es por medios no tradicionales, muchas veces cuestionados por su fiabilidad y de no tan simple acceso.

Durante el gobierno de Cristina Kirchner, Jorge Lanata, periodista “representante” del Grupo Clarín, no paraba de gritar en su programa (que no deja de recordar a la película “Network” de Sidney Lumet) que no sabía si estarían la semana siguiente. Nunca fue levantado su programa, que emitió las más grandes operaciones políticas del país,  informes que, en su mayoría no superaron la investigación judicial (“Wag the dog” de Barry Levinson, sobre todo con la fuga y persecución cinematográfica de los hermanos Lanatta).

TVR, Duro de Domar, 678 y ahora La Mañana (con Víctor Hugo Morales) no tuvieron la misma suerte.

TVR y Duro de Domar estarían en tratativas para volver en Canal 13 (del Grupo Clarín; se emitían por Canal 9).

678 no tiene perspectivas de volver al aire.

A Víctor Hugo Morales le avisaron esta mañana. Apenas si pudo hacer su descargo al meterse en la cabina del programa que se estaba emitiendo en Continental cuando se enteró que le levantaban el programa.

Todo (pero no es todo en realidad) en un mes de gestión del gobierno de Mauricio Macri.

Invito a los lectores de “Los caprichos de Julie Delpy” a investigar sobre estos puntos. Ojalá por esta u otra publicación, algún medio internacional se haga eco de la nefasta situación que está viviendo el pueblo argentino.

Seguiremos escribiendo sobre cine y literatura, lo prometo. Pero hay momentos en los que hay que hacer una pausa y traer lo urgente a la mesa, al blog, a este espacio en el que nos encontramos.

Un abrazo,

Leandro Almeida.

Network

Los puntos principales de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual

El descargo de Víctor Hugo Morales cuando levantaron su programa (11/01/2016)

 

 

Último programa de “Los caprichos de Julie Delpy”

Este jueves 26 de noviembre cerramos una etapa de “Los caprichos de Julie Delpy”. Hacemos nuestro último programa de radio desde los estudios de MQC Radio.
Por ahora no nos despedimos, sólo avisamos. Todo lo que ya hicimos está en el podcast.
La edición 80, a modo de ENCORE, sale este jueves de 22 a 24 (hora Argentina) por MQC Radio FM 106.3 (Rafaela, Santa Fe) y en http://mqcradio.com.ar/

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Nos vamos poniendo melancólicxs: Caprichos 2015

Como se acerca el final de “Los caprichos de Julie Delpy” nos preguntamos ¿por qué no repasar aquellas hermosas historias convertidas en cine de las que hablamos algún que otro jueves? Como abrir un cajón antiguo que hace rato permanece cerrado, esta lista huele a 2015 que se va y a programa que acaba, como todo ciclo. ¡Salud!

  • Frank (2014) de Lenny Abrahamson es una comedia inspirada de forma abierta en la vida del cómico y músico inglés Chris Sievey. La historia comienza cuando Jon (Domhnall Gleeson), un joven aspirante a músico, se une a un grupo de excéntricos liderado por el enigmático Frank (Michael Fassbender) y su neurótica compañera Clara (Maggie Gyllenhaal). Frank usa arriba y abajo del escenario una cabeza gigante de plástico, la cual impide ver su rostro: un enigma. Con delirios afines a la búsqueda de la banda, la película expone egos, magias y sobre todo, una reflexión acerca del arte en general y de la música en particular.
  • 2 días en París (2007) de Julie Delpy… ¿Qué decir? Ella dirige, protagoniza, produce y escribe la música de ésta, su primera película como directora distribuida mundialmente. En 2 días en París, Marion (Delpy), una fotógrafa francesa, decide llevar a Jack, su novio americano (Adam Goldberg), de visita a París con la esperanza de que la relación adquiera algo de romanticismo. Pero los pesadísimos padres de la francesa, sus ex novios y la obsesión de Jack por fotografiar cada monumento funerario de la ciudad no facilitarán mucho las cosas. Mucho humor perspicaz… ese, propio de la Delpy.
  • Le Meraviglie (2014) de Alice Rohrwacher. Se termina el verano en un pueblo en Umbria, Italia. Gelsomina vive con sus padres y sus tres hermanas pequeñas en una granja destartalada, donde producen miel. Las chicas crecen al margen de la sociedad, pues su padre, que cree que se acerca el fin del mundo, prefiere que estén en contacto con la naturaleza. Sin embargo, las estrictas reglas que mantienen unida la familia se relajan con la llegada de Martin, un joven delincuente alemán enviado allí para seguir un programa de reinserción, y el descubrimiento por parte de las jóvenes de un concurso de televisión que se difunde por la comarca. Una mirada tierna y a la vez casi documentalista sobre la infancia y el despertar de los placeres.
  • The congress (2013) de Ari Folman, inspirada en la novela de Stanislaw Lem. Esta película de ciencia ficción nos pone ante incertidumbres sobre un futuro no tan cercano en donde el avance científico licúe todo… hasta la piel. En The congress, la necesidad de dinero, lleva a una actriz (Robin Wright) a firmar un contrato según el cual los estudios harán una copia de ella y la utilizarán como les plazca. Tras volver a la escena, será invitada a un congreso, que se desarrolla en un mundo que ha cambiado completamente… tanto que no se imaginan. Hay que verla para descubrirlo…
  • La teta asustada (2009) de Claudia Llosa. Maravilla del cine latinoamericano, más precisamente peruano. Colores, aromas, aires, tierra y… desolación hacen de esta película un hallazgo inolvidable e indispensable para pensarnos. Fausta (Magaly Solier) padece de “La teta asustada”, una enfermedad que se transmite por la leche materna de mujeres maltratadas durante la época del terrorismo en el Perú. Los infectados y las infectadas nacen sin alma, porque del susto se escondió en la tierra, y cargan un terror atávico que les aísla por completo. Pero Fausta esconde algo más; guarda un secreto que no quiere revelar, hasta que la súbita muerte de su madre desencadenará hechos inesperados que transformarán su vida y la de otros. Seleccionada por Perú como candidata al Oscar 2010 en la categoría de película de habla no inglesa.
  • caprichos2015

    Escritores ocultos: una tipología posible

    Es preciso que se asocie un misterio al acto de la creación. La sociedad lo pide a gritos.

    Umberto Eco, en “Nadie acabará con los libros” (Eco, Carrière).

    Dibujo de Kafka
    Dibujo de Kafka

    En “The ghost writer”, Polanski presenta en tono de thriller la historia del fantasma detrás de la autobiografía de un exprimer ministro británico. La idea de “escritor fantasma” u oscuro se aplica al creador de una obra escrita cuya verdadera identidad nunca debiera conocerse. La fama (no así el mérito) es de otro. Vale remarcar que la intertextualidad juega una pasada extraña en las definiciones: ¿cuánto de autor queda después de repetirnos eternamente? Y la no menos intrigante pregunta de: ¿qué hacemos con el concepto de “autor” que es propia de los albores del capitalismo y la modernidad. Más allá de estas cuestiones, no hay una sola forma de escritor oculto o, más bien, tiene varios matices:

    • El autor Anónimo, así difundido en la difusión de libros, ese que ya no puede descubrirse, como en el “Cantar de mío Cid”.
      Como una forma de lo anterior, el “inventor” detrás de los relatos orales que resistieron al paso del tiempo, como los autores de los mitos y las leyendas.
    • Y como parte de lo mismo, el nombre que queda con la obra mítica, y a quien se le atribuye y cuestiona su autoría, como Homero en “La Ilíada” y “La Odisea”. Al respecto, Jean Claude Carrière -en su conversación con Eco publicada en libro bajo el nombre de “Nadie acabará con los libros”- cuenta reflexivamente lo siguiente:

    En la época de mis estudios clásicos, nuestro profesor se pasó cuatro meses con la “cuestión homérica”. Su conclusión fue la siguiente: “Ahora sabemos que probablemente los poemas homéricos no fueron escritos por Homero, sino por su nieto, que también se llamaba Homero”.

    • El escritor que oculta su obra y que es salvado de las garras del olvido, como gran parte de la obra de Kafka.
      El escritor que confunde y firma con seudónimos, como Pessoa. (Y también el que recurre al seudónimo para salvar su vida).
    • Y, en una forma más extrema de lo anterior, las escritoras que debieron firmar con nombre de varón para ser leídas y rescatar su obra, como Mary Ann Evans, que publicó bajo el seudónimo de George Eliot la novela “Silas Marner” de 1861.
    • El corrector de una obra, cuando se lo desconoce, o cuando se empieza a sospechar que en muchos pasajes fue más que un corrector, como se han encargado de poner en cuestión a la figura de Max Brod, amigo de Kafka, que salvó gran parte de su obra de la hoguera.
    • Y, finalmente, el escritor considerado en sí mismo como “oculto”, el verdadero autor de una obra que es firmada comercialmente por otro, como se plantea en la película de Roman Polanski.

    Y, ya que nombramos a Kafka, compartimos uno de sus relatos rescatados del olvido:

    De Prometeo nos hablan cuatro leyendas. Según la primera, lo amarraron al Cáucaso por haber dado a conocer a los hombres los secretos divinos, y los dioses enviaron numerosas águilas a devorar su hígado, en continua renovación.
    De acuerdo con la segunda, Prometeo, deshecho por el dolor que le producían los picos desgarradores, se fue empotrando en la roca hasta llegar a fundirse con ella.
    Conforme a la tercera, su traición paso al olvido con el correr de los siglos. Los dioses lo olvidaron, las águilas, lo olvidaron, el mismo se olvidó.
    Según la cuarta, todos se aburrieron de esa historia absurda. Se aburrieron los dioses, se aburrieron las águilas y la herida se cerró de tedio.
    Solo permaneció el inexplicable peñasco… La leyenda pretende descifrar lo indescifrable. Como surgida de una verdad, tiene que remontarse a lo indescifrable.

    “Prometeo” de Franz Kafka”.

    Detrás del poder en el cine norteamericano

    No tan afectos a la intriga política, pero sí a los films que dentro del seno de Hollywood cuestionan al poder (quizás para neutralizar críticas), en esta lista retomamos cinco títulos en los que hay un claro cuestionamiento al entramado de poder de Estados Unidos, pasando por figuras claves, guerras que son verdaderas cortinas de humo (y vale recordar a “Wag the dog” en este punto), persecución a los secretos revelados de la CIA y más:

      • El poder de los medios: En “Network” de Sidney Lumet, un film de 1976, un periodista es despedido por la baja audiencia de su noticiero. Al día siguiente anuncia ante las cámaras que en una de sus últimas apariciones en el noticiero, se suicidará. Es un éxito de audiencia, y la gerencia busca explotar al máximo al nuevo orador de masas. Así lo erigen. Las personas en sus casas repiten sus consignas de liberación, de rechazo al poder establecido. El noticiero se vuelve un burdel y la ética ha desaparecido en todos los niveles. La traducción del título en Argentina resume el final: “Poder que mata”.
      • El poder de la CIA: “Fair game” de Doug Liman, del año 2010, está basada en un hecho real: la historia de la agente de la CIA Valerie Plame y su marido diplomático Joseph Wilson. Ambos se ven enredados en un escándalo en 2003, cuando Bush le declara la guerra a Irak. Wilson alega que es imposible el comercio de uranio en el Medio Oriente, que justifica la invasión a Irak por el temor a la bomba atómica. La información fue revelada por su esposa, en la confidencialidad, y ambos se ven perseguidos por la administración Bush y la CIA en particular, por la fuga de información y el archiutilizado “antipatriotismo”. Curiosamente, en Argentina esta película también se llamó “Poder que mata”.
      • El poder del hombre del FBI: “J. Edgar” de Clint Eastwood, de 2011, retrata a Hoover, uno de los hombres más poderosos de Estados Unidos desde la década del ’20 hasta su muerte en 1972. Hoover fue el primer Presidente del FBI, encargado no sólo de asumir las prácticas del organismo, sino de hacer todos los trabajos sucios, de estabilizar y desestabilizar, y hacerlo con todas las prácticas que estén a su alcance. Una historia oscura, no del todo tórrida en el film protagonizado por Leonardo DiCaprio.
      • El poder de los hombres del Presidente: “Todos los hombres del Presidente”, de 1976, dirigida por Alan J. Pakula, es la puesta cinematográfica de la investigación de los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein que, en 1972, investigaron lo que se conocería como el “caso Watergate”. El robo de documentos en la sede del Partido Demócrata terminaría en un escándalo revelado por los dos periodistas del Washington Post, con la información brindada por “Garganta Profunda”, la fuente no revelada de la investigación. A pesar de su trabajo, que terminaría conformando un libro, Richard Nixon, figura clave del escándalo, sería reelecto en 1974, aunque no logró ocultar la verdad, y en una entrevista realizada por David Frost termina admitiendo su complicidad en el hecho. Esa entrevista fue llevada al cine bajo el título “Frost/Nixon”.
    • El poder del aparato de las guerras: “Leones por corderos” dirigida por Robert Redford, de 2007, representa varias cuestiones vinculadas al poder, en medio de la Guerra de Afganistán. Por un lado, aparece un político que intenta manipular a la opinión pública a través de una reportera que ha sido el paladín de su carrera, a pesar de ella. Ese político aspira a la presidencia y maneja información sobre la guerra, su as bajo la manga para obtener el apoyo mediático. Por otro lado, un profesor aconseja a uno de sus estudiantes más prometedores a que no se enrole en la milicia, para “servir a su país”. En la película, los empoderados se venden como leones por corderos, mientras los jóvenes siguen peleando en una guerra inventada que no les pertenece.

    Poder y cine norteamericano

    Cartas en el cine

    Las cartas siguen siendo una excusa en el cine para contar historias, ya sea como elemento central del conflicto, así como punto de inicio o punto de encuentro. En esta nota recuperamos cinco films con la mensajería epistolar como protagonista:

    • En “Los puentes de Madison” de 1995, dirigida por Clint Eastwood, los hijos de una mujer que acaba de morir descubren la correspondencia que ella mantenía con su amante. A través de esas cartas se devela el amorío de un fin de semana que se extendió a través de los años y que comenzó en los puentes de Madison que él retrató y que fueron tapa de una revista. El testimonio de ese amorío, que Francesca se encargó de ocultar a su familia, es el conjunto de cartas y su diario íntimo que los hijos leerán contrariados primero, y más comprensivos sobre el final, al conocer un poco más sobre su madre, quien hasta entonces no parecía tener secretos.
    • “Amor a la carta” de Ritesh Batra es una coproducción hindú-francesa-alemana de 2013, en el que la vianda de un trabajador cae por error en las manos de otro. La mujer-esposa que prepara los alimentos para su marido recibe un mensaje al retornar el recipiente de la vianda: alguien le agradece por tan ricas comidas y se pregunta quién es la cocinera. Desde entonces esperan con ansias los mensajes que acompañan los almuerzos, en un marco de infidelidad y a la vez de necesidad de un/a otro/a que se interese por las menudencias de sus vidas.
    • En “El amor en los tiempos del cólera”, la película de Mike Newell (Colombia, 2007) basada en la novela de Gabriel García Márquez, la relación entre Florentino y Fermina se cultiva a través de las cartas. Pero eso no es todo: Florentino también se dedica a escribir cartas por encargo, tal y como la protagonista de “Central do Brasil” en la Estación Central de Río de Janeiro, y como Reynaldo Arenas en la cárcel, como muestra la película “Antes que anochezca”.
    • Entre todos los detalles y las acciones transformadoras de “Amélie” de Jean-Pierre Jeunet (Francia, 2001), se encuentra la escena de la carta: una portera vive sola y abatida después de que su marido la abandonara y muriera en un accidente. Ella guarda las cartas de ese amor, y Amélie utiliza este dato para crear una carta póstuma que le devuelva alguna esperanza a la mujer: una carta perdida que el correo se dignó entregar tras muchos años. Si bien es una mentira, para la portera es una alegría inesperada e impensable.
    • Por último, en el film animado “Mary and Max” de Adam Elliot (Australia, 2009), los protagonistas que dan nombre al título son “amigos por carta” que viven muy lejos como para encontrarse. Ambos son solitarios a su manera, la diferencia de edad es muy grande y las circunstancias de sus vidas, muy distintas. Las cartas, sus enamoramientos y reproches recorren el film, hasta que ella emprende el viaje a su encuentro, y no alcanza la plastilina para tanta tristeza.

    Niños en el cine latinoamericano

    En esta lista repasamos algunas películas en las que los niños son protagonistas de historias grises por América Latina:

    • En primer lugar, “El baño del Papa” de César Charlone y Luis Enrique Fernández Marta, una película uruguaya de 2007 que retrata el paso del Papa Juan Pablo II por Melo, un pueblito en el límite con Brasil. La tragicomedia se centra en una familia que sigue las ideas del padre, que piensa que lo que el Papa va a necesitar (y los miles y miles de súbditos que irán a verlo) es un baño, así que gasta todo lo que no tiene para instalar un servicio higiénico en la puerta de su casa. Dentro de lo que no tiene y gasta está el dinero que la madre está guardando para el futuro de su hija, que quiere ser locutora y para eso tiene que irse a estudiar. Después de la fallida empresa, la hija empezará nuevamente a juntar sus pesitos para el futuro.
    • En segundo lugar, y mucho más cruda que la primera, “La jaula de oro”, una película mexicana del 2013 que retrata la emigración de tres niños hacia Estados Unidos. El film, dirigido por Diego Quemada-Díez, acompaña el viaje de dos niños guatemaltecos que viajan a buscarse la vida en Estados Unidos, un viaje demasiado oscuro en el que sobreviven unos pocos. Son muchos los migrantes que se cruzan, que los cruzan, y entre ellos, un joven tzotzil se les une, ante la indiferencia del varón y la complicidad de la niña guatemalteca, que se hace pasar por varón por privacidad. Una película dura, sin concesiones y directa, que señala lo más triste de muchas infancias.
    • “7 cajas” de Juan Carlos Maneglia y Tana Schémbori, es un film paraguayo de 2012. La acción se centra en el mercado 4 de la ciudad de Asunción (Paraguay), donde un carretillero de 17 años se gana la vida como puede. Quiere comprarse un teléfono celular con cámara para retratar su pequeño mundo. Por eso acepta un trabajo inusual. Sabe que no debería hacer tratos con esas personas, pero es el dinero que necesita para pagar el teléfono. ¿Qué debe hacer? Mantener desapercibidas y en movimiento 7 cajas con contenido dudoso. Lo que no sabe es que por esos cien dólares rasgados deberá correr por su vida.
    • “Estación central de Brasil” de una coproducción brasileño-francesa de 1998, dirigida por Walter Salles. En la Estación Central de Río de Janeiro, una mujer escribe cartas por unas monedas, que luego rompe y no envía. Una de las cartas que redacta es para el padre de un niño, que momentos después perderá a su madre. Después de varios desencuentros, Dora acompaña a Josué a buscar a su padre, buscando salvarlo de un futuro criminal o la propia muerte.
    • Y por último, “Los niños invisibles”, un film colombiano de Lisandro Duque Naranjo, del año 2001. Tres niños le compran a un vendedor ambulante de hechizos la fórmula para hacerse invisibles. Entre las razones que tienen para volverse invisibles está la de acercarse sin ser notados a las chicas que les gustan. Para eso deben realizar una serie de rituales paganos, como matar una gallina robada y un gato, y hacer sacrilegios en el cementerio, mientras se preparan para recibir los sacramentos y para volverse adolescentes. Creen obtener la invisibilidad después de tantas búsquedas, pero las niñas los siguen viendo. Y, al final, no era tan necesario ser invisible después de todo.

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