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Los caprichos de Julie Delpy

Un espacio sin críticos, sólo libros, películas y música conectados así nomás, como toda cosa.

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damián szifrón

12 de noviembre de 2015 – II Programa 78

POR DONDE CORRE EL TRUENO Y TODO DESAPARECE

Parte 1:
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Parte 2:
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Parte 1:
Fragmento de «El rastro de tu sangre en la nieve» de Gabriel García Márquez.

The Rolling Stones – Let It Bleed

Película: «Fargo» (Joel Coen)

The Breeders – Happiness Is a Warm Gun [The Beatles]

Fragmento de «Desayuno en Tiffany’s» de Truman Capote.

Queens of the Stone Age – The Sky Is Fallin’

«Policiales sin final feliz» de Osvaldo Soriano.

The Clash – Police On My Back
The Clash – Somebody Got Murdered

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Biopic: Los hermanos Coen.

Jefferson Airplane – Somebody to Love [de «Un hombre serio»]

Los caprichos de la semana: Agenda cultural.

In a world: Caprichos 2015.

Nina Simone – Turn! Turn! Turn!

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Parte 2:

Red Hot Chili Peppers – Fight Light a Brave

Película: “Tiempo de valientes» (Damián Szifron).

Junior Murvin – Police and Thieves
The Bobby Fuller Four – I Fought The Law

Fragmento de «El extraño caso del frente de Périgueux» de Roberto Fontanarrosa.
Divididos – Los sueños y las guerras
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Poema sin título de Juan Gelman.
Ariel Minimal – Melodías de una vieja canción crepuscular

Fragmento de «Los cautivos» de Martín Kohan.

Spinetta Jade – Con la sombra de tu aliado

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En la mira: ganadores del 62º Festival de San Sebastián

Del 19 al 27 de septiembre se llevó a cabo el Festival de San Sebastián, en su edición número 62.
El premio principal del festival, la “Concha de Oro a la Mejor Película”, se lo llevó “Magical girl”, una coproducción entre España y Francia dirigida por Carlos Vermut.

La película argentino-española “Relatos salvajes” de Damián Szifrón, que se estrenó en el Festival de Cannes y participó en la sección “Perlas” del festival de San Sebastián, obtuvo el “Premio del público”, así como. La francesa “La sal de la tierra” de Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado, se llevó el premio del público a película europea.

Argentina en el Festival de San Sebastián

Con “Relatos salvajes”, diez títulos argentinos participaron este año del Festival de San Sebastián, en tres categorías y se obtuvieron dos distinciones: el “Premio del público” para el film de Szifrón y mención especial en el “Premio Horizontes” para Ciencias Naturales» de Matías Lucchesi, que es una coproducción con Francia. El “Premio Horizontes” se lo llevó “Güeros” del mexicano Alonso Ruizpalacios, y “Gente de bien” de Franco Lolli (coproducción entre Francia y Colombia) también obtuvo una mención especial.
“Relatos salvajes” participó de la sección “Perlas” mientras que “Aire libre”, el film de Anahí Berneri, formó parte de la “Sección oficial”. Los ocho títulos argentinos restantes formaron parte de la “Sección Horizontes Latinos”, incluido el de Matías Lucchesi. A continuación, la lista:

  • “Ciencias naturales”, coproducción entre Argentina y Francia, de Matías Lucchesi. Obtuvo una mención especial en esta categoría.
  • Dos disparos” de Matías Rejtman, coproducción entre Argentina, Chile, Países Bajos y Alemania.
  • Historia del miedo” de Benjamín Naishtat, coproducción entre Argentina, Francia, Alemania, Uruguay y Quatar.
  • Jauja” de Lisandro Alonso, coproducción de Argentina, EE.UU., México, Países Bajos, Francia, Dinamarca y Alemania.
  • La princesa de Francia” de Matías Piñeiro, producción nacional.
  • La salada” de Juan Martín Hsu, coproducción entre Argentina y España.
  • La tercera orilla” de Celina Murga, coproducción entre Argentina, Alemania y Países bajos.
  • Refugiado” de Diego Lerman, coproducción de Argentina, Colombia, Francia, Polonia y Alemania.
Captura de pantalla http://www.sansebastianfestival.com/2014/secciones_y_peliculas/horizontes_latinos/8/es
Captura de pantalla http://www.sansebastianfestival.com/2014/secciones_y_peliculas/horizontes_latinos/8/es
El resto de los ganadores

“Magical girl” no sólo se llevó la “Concha de Oro a la Mejor Película”, sino que su director, Carlos Vermut, obtuvo la “Concha de Plata al Mejor Director”. La francesa “Vie sauvage” de Cédric Kahn obtuvo el “Premio del jurado”. Paprika Steen de “Stille Hjerte” (de Dinamarca, dirigida por Bille August) se llevó la “Concha de Plata a la Mejor Actriz”, y el “Mejor actor” fue para Javier Gutiérrez de “La isla mínima” (española, dirigida por Alberto Rodríguez). Alex Catalán, también por “La isla mínima” obtuvo el “Premio del jurado a la mejor fotografía”.
El “Mejor guión” se lo llevó Dennis Lehane por la estadounidense “La entrega” de Michael R. Roskam. Kristina Grozeva y Petar Valchanov obtuvieron el “Premio Kutxa – Nuevos Directores” por “Urok”. En esa misma categoría, Juris Kursietis obtuvo una mención especial por su “Modris”. “Negociador” de Borja Cobeaga se llevó el “Premio Irizar al Cine Vasco”, y “Bande de filles” de Céline Sciamma fue distinguida con el “Premio TVE – Otra Mirada”, categoría que le otorgó una mención especial a “Gett, el divorcio de Viviane Amsalem” de Ronit Elkabetz y Shlomi Elkabetz.
Otros premios otorgados en el Festival de San Sebastián fueron:

  • “Premio de la juventud”: “Güeros” de Alonso Ruizpalacios, que también obtuvo el Premio Horizontes”.
  • “Premio Tokyo Gohan Film Festival”: “Buscando a Gastón” de Patricia Pérez (Perú y EE.UU.).
  • “Premio FIPRESCI”: “Phoenix” de Christian Petzold (Alemania).
  • “I Premio Feroz Zinemaldia”: “La isla mínima” de Alberto Rodríguez, film que también fue distinguido por Mejor actor y Mejor fotografía, convirtiéndolo en el más galardonado del festival.
  • “Premio Signis”: “En chance til” de Susanne Bier (Dinamarca y Suecia)
  • MENCIÓN ESPECIAL: «Loreak» de Jon Garaño y José Mari Goenaga (España).
  • “Premio de la asociación de donantes de sangre de Gipuzkoa, a la solidaridad / Elkartasun Saria”: “Tigers” de Danis Tanovic (India, Francia y Reino Unido).
  • “Premio Sebastiane”: “Une nouvelle amie” de François Ozon (Francia).

Mientras que no estalles… |Relatos salvajes|

Segundo relato: Las ratas.
Segundo relato: Las ratas.

Nombramos la violencia en todas partes.
Hay violencia en un comentario despectivo.
Hay violencia en la risa tras un comentario irónico y despectivo.
Hay violencia en el guiño que le sigue a la risa tras el comentario irónico y despectivo.
Hay violencia en el “Nena, ¿qué mierda hacías que no me atendías?”.
Hay violencia en cualquier respuesta que esa afrenta pueda provocar.
Hay violencia en el “metete en tus cosas”.
Hay violencia en la velocidad con que corre un auto.
Hay violencia en el tipo sentado al volante, pisando ese auto, negando el paisaje, queriendo pasar al que va adelante
Hay violencia en la seña de luces insistente.
Hay violencia al bajar el vidrio, gritarle “negro resentido”, pisar y extender el dedo medio como una antena de odio.
Hay violencia y hay odio en la puteada que le sigue a la goma pinchada y a la serie de comentarios irónicos que acompañan a los llamados a las operadoras para solucionar tu problema que es siempre el más importante.
Hay violencia, también, en la demolición.
Hay mucha violencia en una demolición.
Hay muchísima violencia en el disfrute de una obra en demolición.
Y hay violencia en la apariencia de la sonrisa cotidiana.
Hay violencia en creer tener los argumentos infalibles.
Hay violencia en la atención desinteresada, también.
Hay violencia en la atención a números como patentes en un registro cualquiera.
Hay violencia en todo lo que le sigue a eso, incluida la vela de cumpleaños en la cárcel.
Hay violencia en las puteadas. Hay violencia en hacer de las puteadas una forma de vida y de relacionarse; hay violencia en olvidarse de dónde viene tanto odio.
Hay violencia en golpear y salir corriendo.
Hay violencia en creer y hacer por la impunidad que da el dinero.
Hay violencia en la impunidad, en que el dinero dé la impunidad, en que la impunidad sea posible, en que sea posible para comprar la infelicidad de los otros.
Hay violencia en el “arreglate”, en el “yo te di todo”, en el “nos arruinaste la vida”.
Hay violencia en la fiesta armada hasta el hartazgo, en las sonrisas cómplices, en el bailecito-trencito-feliz, en el brazo extendido a lo “¡Ehhh capo, qué bueno verte!”.
Hay violencia en la mentira, en la falsedad de una noche maquillada, adornada, planeada, noche del “todo tiene que salir bien” y “hay que sonreír”, en el “¡Aayyyy esa canción!”, ¿cómo se llamaba?
Hay violencia en que nadie lo sepa y que todos simulen saber.
Hay violencia en los comentarios alrededor de la pareja, en el engaño cuando es engaño y no un preacuerdo, que también puede ser violento.
Hay violencia en una corrida desesperada, en el viento de la noche y la tormenta cargada que ya llega, y está a punto de explotar.

Hay violencia en todas partes y siempre está a punto de estallar.

Estallar es lo que conocemos como violencia. Quien estalla es el depositario de la violencia administrada y suministrada por los otros, que por oposición ya no son violentos.
Quien estalla merece la violencia, merece el azote, el martillo, la denigración, la risa final.
Hay violencia en la llamada “risa final”.

De ahora en más, es violento el que merece la cárcel (que es violenta), el desprecio (que es violento), la negación (que es muy violenta).
Todo lo demás, todo lo que nos pasa, no es violencia. “¿Cómo podés decir que es violencia si estas cosas pasan? ¡El asesinato es violencia! ¿Cómo podés decir entonces que yo soy violenta?”, dice a los gritos y sacándose la bufanda por el calor repentino.

Somos violentos pero hemos decidido que ellos, un pequeño grupo de nadies nombrados una y otra vez en las noticias sean los violentos a reprimir.
Reprimir es una enorme fuerza de violencia, pero es un valor que nos hace loables. Como putear en joda, porque “yo hablo así”.

Hay una violencia castigada en la que nos gusta cobijarnos (pero esto, entre nos, que somos la estirpe de los violentos).
En esa cobija también queda lugar para el “y vivieron felices para siempre”, justo después de que sospecháramos que él agarraba ese cuchillo con tanta determinación para cumplir con el “hasta que la muerte nos separe”.
El sólo “no lo puedo creer, ¿después de todo lo que se han hecho siguen juntos?”, es muy violento. Pero nos parece más conveniente no meternos.
Allá ellos con su felicidad bañada en sangre.
Relatos salvajes
“Relatos salvajes” de Damián Szifrón (Argentina, 2014).

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