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Los caprichos de Julie Delpy

Un espacio sin críticos, sólo libros, películas y música conectados así nomás, como toda cosa.

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Entrevista: Sometidos por Laura

Martín Zehnder y Ariel Borgna de «Sometidos por Laura» pasaron por los estudios de MQC Radio. En la entrevista realizada por Fidel Kohn hablan sobre la banda, su historia y el recital del sábado 18 de octubre en el Centro Cultural Municipal.
El evento del sábado, «Rafaela Rock de Colección», es organizado por «Rafaela Lados B» y tocarán desde las 21:00 «La Blusa», «Sometidos por Laura» y «Los cuervos».
Sometidos por Laura
Compartimos la información de la gacetilla de prensa sobre «Sometidos por Laura»:

Se trata de una banda que caló en lo profundo del espíritu adolescente de los 90’s, fueron uno de los exponentes locales más fuertes del grunge y la música alternativa, codeándose con bandas importantes de aquel entonces como La Cruda y Cabezones. A finales de los 90’s formaron parte del recordado compilado local Nuevos Fuegos, y a principios de los 2000, integraron el compilado “Silencio”, de la ciudad de Santa Fe, curado por César Andino, cantante de Cabezones.
Este show marcará el regreso luego de 13 años de ausencia, y estará formada por Martin Zehnder y Ariel Borgna en guitarras y voz, Mariano Céliz en bajo, y Jorge Begliardo en batería.

Y les dejamos las dos partes de la entrevista:
Parte 1:
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Parte 2:
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Sometidos por Laura 2

Entrevista: 40 Grados

40 Grados Rafaela
El sábado 27 de septiembre 40 Grados se presenta junto a Mensaka en La Mula bar. La banda compuesta por Gastón Galifi (guitarra), Nicolás González (batería), Federico Machado (bajo y voz) y Franco Rodriguez (guitarra y voz) va a estar presentando su nuevo disco “Razón de ser”, además de covers y temas de su anterior trabajo.
Hoy Franco Rodríguez y Gastón Galifi pasaron por “La tarde de MQC” con Fidel Kohn. Compartimos el audio de la entrevista y algunas canciones.
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Entrevista: Estilo Valentino

Estilo Valentino
Mañana viernes 26 de septiembre Estilo Valentino se reúne para un show en vivo en el Teatro Lasserre.
MQC Radio presenta “Una noche con Estilo Valentino”, la banda pop rafaelina compuesta por Ale Delbono, Diego Kestler, Germán Morales y Diego Avendaño.
Ayer dos de sus integrantes, Ale Delbono y Diego Kestler, estuvieron en “La tarde de MQC” con Fidel Kohn, hablando sobre el show que preparan y recordando su carrera.
Compartimos el audio de la entrevista que pudimos rescatar.
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Invasión 2014 |Entrevista|

Nueve bandas rafaelinas participarán de «Invasión 2014», un compilado autogestionado que se cristalizará entre octubre y noviembre de este año.

Mauricio Carignano, Alex Carlini y Juani Lorenzetti estuvieron en «La tarde de MQC» por MQC Radio y dieron detalles del proyecto.

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4 Sudakas
Mauricio Carignano y Juani Lorenzetti, en la formación de «4 sudakas»

Las bandas que formarán parte de Invasión 2014:

  • Gut Komm
  • John Smith
  • Patada de grillos
  • 40 grados
  • Santos Charangos
  • 4 Sudakas
  • Ojos de dragón
  • Cauce
  • Inercia
  • Una banda a confirmar…

Entrevista: Sur oculto en Rafaela

Se dice que Sur Oculto es una de las bandas apadrinadas por Pez. Sin embargo, apunta sobre esto Gustavo Fósforo García, bajista de Pez:
“Si Sur Oculto se hizo un nombre es por lo hijos de puta que son en vivo. Más allá de toda la sarasa, la gacetilla, los medios y todo lo que se te ocurra sobre cómo difundir una banda, la posta es el vivo. Y ellos, vaya que son una posta en vivo. Los ves y te impactan de tal modo que probablemente les quemes la cabeza a tus amigos tratando de explicar lo que te pasó al verlos.”
Sur Oculto
La oportunidad para vivir esa experiencia es el sábado 23:00 en La Mula Bar (Rafaela, Santa Fe). [Data del show]

[Ver la Agenda Cultural de Rafaela completa]


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[Entrevista a Emanuel Borgna, baterista de Sur Oculto, realizada por Fidel Kohn para «La tarde de MQC» |21/08/2014|]

El profesor – Ser y tener

El profesor (Detachment), Tony Kaye. EEUU, 2011.
[Una película confesional]
La película se centra en la figura de Henry, un profesor sustituto de literatura cuya tarea es estar un tiempo en los cursos reemplazando hasta que aparezca un titular; un trabajo peregrino que evita la pérdida de horas de clases por parte de los y las alumnos y alumnas.
Su vida es solitaria y está marcada por una tristeza profunda: el suicidio de su madre. Habita un departamento austero, de noche sale a pernoctar por las calles de la ciudad callada, fuma a veces y es un témpano, excepto en las escenas en las que visita a su abuelo y se le caen gestos de ternura maravillosos. Y excepto también cuando mira a sus alumnos. Henry es un profesor que ve al otro no como amenaza ni como un ser que está perdido, sino que es capaz de zambullirse en los chicos y en las chicas, entender su aburrimiento y su apatía. Quiere sacudirlos. Tiene cierta fe que surge de los escombros, al menos antes del final de la película.
Decimos que El profesor es confesional porque plantea un diálogo entre varios planos: uno es el que inicia la película -el confesional, podríamos decir-: un primer plano del personaje que pide quedarse solo en una habitación, quiere hablar y lo hará a lo largo de casi dos horas. En ese espacio soltará la palabra y con ella nos dejará entrever algo más de su interior convulsionado. En este plano conocemos sus reflexiones más profundas, lo que piensa y siente, sobre todo de su realidad laboral, es decir de la realidad educativa.
El segundo, en orden de aparición, es el plano sepia del recuerdo de su madre. Escenas menos nítidas, algo borrosas por el paso del tiempo que nos presentan a esta mujer que con una decisión marcó la personalidad del protagonista: se empastilla y él es el niño que la encuentra muerta en su casa. Ese recuerdo junto con el amor que ella le ha legado, acompañan siempre al Henry, están todo el tiempo emergiendo.
Y por último, el tercer plano es el de la “realidad” actual del personaje , en el que somos testigos de su cotidianidad. Por un mes empieza a trabajar en una escuela que está al borde del colapso debido al bajo nivel de rendimiento de alumnos/as, a las licencias y renuncias constantes de docentes que no dan más y a los aprietes de los de arriba que vienen a exigir que todo esto se levante de una vez, así como por arte de magia. Aquí conoce a Meredith, una talentosísima fotógrafa y artista alumna del curso en el que reemplaza y que sufre el hostigamiento y la discriminación por su peso. No sólo sus compañeros le recuerdan que está gorda y que debe adelgazar, sino que su padre tiene ese mismo discurso y así la van empujando, pasito a paso a un callejón sin salida.
Por otra parte, en este plano vemos cómo Henry se encuentra con una niña prostituta y la lleva a su departamento para alimentarla, hacerla descansar y curarle heridas de una violación reciente. También, le exige a la pequeña hacerse el análisis de HIV. La cuida, la acompaña, la protege y la deriva cuando siente que ya nada puede hacer por ella o, en realidad, la deriva para no comprometerse demasiado en ese vínculo. Henry no está acostumbrado a los vínculos: sus decisiones fueron siempre en dirección de cierta independencia afectiva. Por eso transcurre un tiempo y suelta.
También, y por último, en este plano del día a día del personaje lo acompañamos a visitar a su abuelo –padre de su madre- que vive en un geriátrico, se encierra en el baño cuando lo carcomen los recuerdos y ya parece no poder seguir. Tiene un cuaderno que el protagonista le dejó con la ilusión de que escribiera sus memorias y con ellas entones Henry pudiera poner más luz sobre sus recuerdos.
Este es el plano de lo inminente. En el primero, él está solo confesándose. En el segundo, asistimos a su pasado –no hay amenaza real-, pero en este último sentimos en el pecho esa sensación de que todo va a caerse. Aunque, a decir verdad, El profesor plantea que todo se ha caído ya y sólo nos quedan pequeñas hendijas como para levantar algo, salvar los restos. Es una película sin concesiones que, a diferencia de Escritores de la libertad o La sociedad de los poetas muertos, no plantea a la escuela como lugar de salvación ni nada por el estilo, sino todo lo contrario –por eso el final de Meredith- o, nos deja pensando en la escuela como espacio de pequeñas victorias, guiños amables que nos permiten seguir.
¿Qué pasa con la palabra en esta película? Hay dos claves: el primer ejercicio que este profesor sustituto le plantea a sus alumnos y alumnas y el cuaderno vacío de su abuelo. Él les hace pensar y escribir –sin preámbulos, en la primera clase- qué pensarían los otros en el día del funeral de cada uno. Así los enfrenta con lo único seguro que tenemos: la muerte. Y al abuelo le regala ese cuaderno esperando una confesión que en él está latente, pero nunca puede leerla en boca del anciano.

Ser y tener (Être et avoir), Nicolas Philibert. Francia, 2002.
En “Ser y tener” el afuera se vuelve insistente. En el documental de Nicolas Philibert las clases en una escuela rural de Francia se mezclan ineludiblemente con el día a día de los alumnos del profesor López. Un solo profesor para acompañar el proceso de aprendizaje de niños de todas las edades del nivel primario, desde quienes aprenden las primeras letras hasta quienes buscan manejar las ecuaciones para no fallar en el nivel superior de la escuela urbana.
Suena a muy cercana toda la atmósfera que envuelve al profesor López, sus alumnos y sus familias. Sucede en Francia pero la realidad que presenta es también posible en las escuelas rurales argentinas, y también para algunos niños que viven en zonas rurales y viajan día a día a la zona urbana para ser educados. Incluso, por las actividades que realizan en el campo estas familias, se vuelve muy cercana a la realidad de la Pampa lechera (y sojera, sobre todo) en la que vivimos.
El documentalista mezcla la cotidianeidad en esa sala escolar que comparten y se acompañan niños de diferentes grados escolares, con la vida rural. El profesor se sienta con todos. El pizarrón es un lugar marcado por cada trazo de esa sala. El poder de control que ejerce es un verdadero acompañamiento que muchas veces prima en lo social más que en las diferentes áreas de estudio. Y los niños, aún con sus peleas, se ayudan mutuamente. Guiados por el maestro, dejan de lado las enemistades y las burlas, que muchas veces reprimen, para llegar juntos, como un verdadero grupo diversificado, al final del año. La cámara los muestra uno a uno en su proceso de aprendizaje, lento muchas veces, pero enfocado en obtener las herramientas básicas para ese afuera intenso en el que viven.
Y que está presente todo el tiempo. Los rollos, las vacas, los pastizales y la nieve, el barro, las botas y el llano forman parte de la realidad de estos niños y su proceso de aprendizaje está teñido por las condiciones en las que viven, que no son para nada atípicas, pero sí invisibilizadas por la urbanidad. Realizan una visita en grupo al pueblo más cercano y allí se encuentran con la biblioteca y esas otras formas que deben aprehender para su futura educación. El profesor López se jubila en dos años, y algunos niños ya pasan al nivel superior. Es un momento de cambios y de verdaderas tristezas. El miedo a lo que vendrá es mucho más intenso cuando las condiciones materiales y sociales cambian. Y ya no compartirán la sala con los más chicos ni el profesor se sentará a enseñarles a sumar o a preguntarles por la relación con sus padres.
Por su parte, sus familias siguen como pueden el proceso educativo. Y también se sientan con los niños. Es el gesto del documental: sentarse con muchas preguntas para tratar de encontrar juntos la respuesta. Quizás ni han podido bañarse y sacarse así el cansancio de la agotadora jornada, que ya están enfrascados en una multiplicación imposible. Y a la madre se le suma el padre, y después el tío y también los otros hermanitos. Horas antes todos, inclusive los niños, estaban alimentando a las vacas, ordeñando, haciéndolas pastar.
No hay otra forma de contar esta historia más que con un afuera insistente que entra a las salas y se apodera de las horas de los alumnos y del profesor López. Aprenden, discuten las notas y temen juntos a esa otra escuela en la que los términos ya no serán los mismos. Para el final del año lectivo, el maestro (que ha tenido mayor cercanía e incluso predilección con algunos, sobre todo con los más chicos y aquellos que se irán) recibe a las últimas incorporaciones en su vida como educador y ve, finalmente, cómo la sala se vacía y el murmullo constante se acalla. Hay también en él una tristeza por ver que todo lo que ha hecho de su vida también terminará. El campo fue su territorio y es posible que tras el último año de labor, ya no lo sea.
Ser con lo que se tiene, esa es la reflexión, como atrapados por las circunstancias que nos terminan definiendo, mientras seguimos en camino en la lucha de la vida diaria.

Entrevista a Santiago Otheguy

“Un registro simple de cosas que se ven poco”

Entrevista a Santiago Otheguy, guionista y director de “La león”.

De vez en cuando descubrís una película perdida entre muchas cajas. Te llama la atención el título, alguna imagen, cierta cosa inexplicable que tiene el encuentro. Y ya no te despegás. “La león” de Santiago Otheguy es un descubrimiento en el cine argentino que deja el registro de una Argentina olvidada: el delta del Paraná y sus habitantes. Un lugar primigenio en el que podemos hacer el intento de descubrir la cara más vil de la violencia desde la mirada de Otheguy.
“La león” comienza a pergeñarse durante la filmación de “Nordeste” de José Solanas, en la que Santiago Otheguy participó como asistente. Ahí conoció a Jorge Román, el futuro protagonista de su proyecto, y su idea tenue comenzó a tomar forma. “Algo que me había sorprendido siempre era la idea del origen de la violencia, cómo poder meterse y desencadenar cosas que a mí me parecen incomprensibles, como a todo el mundo, y sin embargo constatamos todo el tiempo”. El horror y la violencia, elementos básicos de muchas películas, se encuentran con un realizador que plantea otros enfoques: “Hay que buscar que se despegue la parte humana, donde nos reconozcamos todos un poco en el horror, para diferenciarlo de las pasiones más alegres”.
Claro que “La león” no es una película alegre ni intenta serlo. El delta del Paraná y sus tiempos, la homosexualidad de Álvaro (el personaje de Román) y el hostigamiento del Turu (Daniel Valenzuela), y la lucha con los “misioneros” que vienen a usurpar las tierras que el Turu pretende poseer, crean un halo de reflexión exacerbado por los silencios, el blanco y negro, y los mínimos movimientos de la cámara. La reflexión no nos vuelve más felices, pero es el mejor ejercicio para mantenernos con vida.
“Lo del Delta del Paraná es porque a mí me gusta crear mundos un poco emocionales, y me pareció un mundLa Leóno excelente. Además, conozco mucho porque iba mucho cuando era chico. “La león” es la primera película en años que se filma en el delta del Paraná”. La elección del escenario impone también sus reglas, y esto es fundamental para Otheguy: “No hay que fantasear. Simplemente estás filmando en un mundo que tiene sus códigos. Hay que tratar de dejar rastro. A mí me interesa, como a cualquiera, que si alguien ve “La león” dentro de cien años tenga alguna noción, y que haya habido un registro simple de cosas que se ven poco”.
Valenzuela y Román son los únicos actores profesionales del proyecto, pero el resto del elenco también dejó su huella: “Si un junquero, que no es un actor profesional, me lleva al lugar donde toda la vida ha cortado junco, él y todos sus ancestros, y lo hace un poco lento, porque él corta junco a esa velocidad, ¿qué voy a hacer yo como cineasta? Voy a decir: Tengo un ritmo que no me cabe o no sé qué, o voy a dejar registro y el plano que diga documentalmente cómo este hombre hace el ejercicio de lo que sabe hacer”.
Las condiciones del lugar imponen el ritmo lento y también el silencio, elementos utilizados no sólo como valor estético: los habitantes del delta del Paraná necesitan escuchar las voces de auxilio si les ocurre algo: “Necesitás a tu prójimo y estás condenado a vivir con él. Entonces esa gente optó, me parece, generación tras generación, por un modo respetuoso y distante de vivir, que es el silencio. Mantienen una cohabitación tensa, respetuosa y silenciosa entre ellos, por las dudas. No vengo yo a anteponer una prejuiciosa película con su ritmo, su estilo; es un poco lo que descubro yo también. A mí me gusta igual, por supuesto, que estén los ambientes emocionales, el suspenso y los recursos puramente cinematográficos. Me gusta que ese sea el motor de la película, más que la palabra”.
“Siempre me ha interesado el cine que se expresa en imágenes emocionales, en sentimientos, y menos en reproducciones narrativas filmadas como filmando un guión. A mí siempre me gustó mucho el cine de Bresson, el cine de Dreyer; mucho más cerca de nosotros, me gusta mucho lo que hace Reygadas, en América Latina. Me ha gustado muchísimo el neorrealismo, la nouvelle vague; Kurosawa. Siempre un cine que trata de buscar de usar los medios del cine, y no ser una pálida reproducción de una obra de teatro, una pálida reproducción de un libro”.

La violencia y la homosexualidad
Para reflexionar sobre la violencia, Otheguy recordó una historia que había escuchado sobre un obrero homosexual en las afueras de París: “Era víctima de todo tipo de flagelos (porque además tiene toda una connotación religiosa allá, en las afueras donde se concentran muchos más musulmanes y está más estigmatizado). Y empecé a pensar esto de estar atravesado por una pulsión natural, y al mismo tiempo estar enfrentado a semejante odio, ¿cómo puede crear una decisión así tanto odio? Me pareció que era muy puro como objeto a discriminar, como objeto de discriminación, porque hacía la cosa más profunda, porque ¿a quién molestás haciendo eso?”.
En “La león” quien flagela a Álvaro es el Turu, que pretende ostentar los mandatos del varón. “La masculinidad no es dominio de nadie, pero es obvio que la violencia es ejercida por el hombre, hablando de género. Apareció siempre en el hombre el exceso de machismo, lo cual es dudoso, ¿no? Siempre como que en ese exceso se empiezan a entrever otras cosas”.
“Cuando hice “La león” me sorprendió muchísimo, porque en su momento tuvo su repercusión en la comunidad militante homosexual. No pensé que iba a ganar el Festival de Torino con un éxito rotundo. No es una película militante. Realmente usa esa temática; las narraciones me importan menos que otras cosas en el cine, entonces uso esquemas narrativos que me sirven para crear cosas con las La León-115imágenes, los sonidos. No soy un cineasta que busca contar, y narrar y narrar y narrar. Me sorprendió un poco, porque creo que la película, al no estar centrada en eso, de manera militante -que es lo que se suele hacer-, ni en comedia –dudosas comedias, a veces-, tomado simplemente como un objeto cinematográfico, sorprende un poco. Está más relacionada a la violencia, pero está bien: la película después tiene una vida privada que es todo lo que vos querés que la película sea”.

El difícil desarte de distribuir
Fue un largo camino desde su realización en 2006 y su estreno en la Argentina en 2008. Pasó por una treintena de festivales y fue bien ponderada a nivel internacional. Sin embargo, en nuestro país tuvo que pasar por un largo proceso para llegar a los cines locales. “La película estuvo en la sección oficial de Berlín, le fue muy bien; la distribuyó MK2 en el mundo y la verdad que le fue bien para lo que es este tipo de cine. Al llegar a la Argentina nos encontramos con que la distribución fue un poco más complicada, pero porque también había en ese momento una sobreoferta de cierto cine muy autoral. Te tienen ahí: es miércoles a la noche y estás viendo qué pasa con tu película; y vos tenés que promocionarla, sino no va nadie, y tenés que decidir si te lanzás o no a hacer promociones. Tuvimos varias promociones con prensa, con afiches, con todo, que después se tuvieron que tirar a la basura porque a último momento se decide que no sale. Al final salió en el circuito del INCAA. No fue la salida más gloriosa en la Argentina, pero le fue bastante bien en otros países.”
“Me parece que la situación sigue más o menos igual. Es muy difícil sacar una película. Igualmente, “La león” tenía características un poco difíciles a nivel comercial: en blanco y negro, tiene pocos diálogos, con temas un poco difíciles. Tenía ventajas para la Argentina: tener a Jorge Román como protagonista, que hizo un trabajo excepcional, y a Daniel Valenzuela. El resto eran casi todos actores no profesionales. Tampoco uno es ingenuo: está sacando una película que tiene su público y que es muy difícil de llevarla a una dimensión un poco mayor de público. Cuanto más se busca un lenguaje es un poco más difícil ser distribuido”.

Santiago Otheguy después de “La león”
Tras “La león”, Santiago comenzó a trabajar en un nuevo proyecto: “El instructor”, guión que escribió junto a Santiago Amigorena y que ganó muchos fondos de escritura. “Esa película hablaba de los instructores franceses que vinieron durante muchos años a la Argentina a formar lo que luego fue el proceso. Lo franceses tenían la experiencia de la guerra de Argelia, y se sabe que han venido a la Argentina a informar sobre las bases de la guerra –como llamaban ellos- subversivas, que se transformó simplemente en la metodología que usó la represión durante los años de proceso en la Argentina. Todo eso lo escribí en el presente y el personaje era un viejo torturador-instructor francés que se quedó en la Argentina en un lugar aislado”.
Jean-Louis Trintignant (el protagonista de “Amor” de Haneke) había firmado contrato para ser el protagonista de la película. “Estuvimos muchos años con esa película, que él quería hacer antes de la de Haneke, y ahí entré en el circuito de tener que esperar a un gran actor, todos los problemas que llevan, productores, las coproducciones internacionales complicadas, preparaciones que al final no se pueden hacer porque el valor artístico de un actor o de un guión no aseguran la financiación de una película”.
Fue Michel Piccoli (protagonista de “Habemus papam” de Nani Moretti) quien retomó el papel del viejo instructor francés, pero el proyecto no pudo terminar de concretarse, aun cuando tenía el apoyo del INCAA y una gran parte de la financiación. “Hubo tres o cuatro preparaciones fallidas, y son muchos años de película sin trabajo, y después llega un punto en el que tenés que vivir también”. Sin embargo, “El instructor”, que también cuenta con la participación estelar de Julio Chávez, sigue dando vueltas. “La realidad de la financiación del cine hace que en su momento tu proyecto hace el tour. Es un medio muy competitivo. No hay tantos lugares donde financiar cierto tipo de cine”.
“El instructor” no es su único proyecto posterior a “La león”: se encuentra en proceso de financiación de “Infiernos”, guión adaptado del libro “La puerta a los infiernos” del escritor francés Laurent Gaudé. “También es una película un poco social pero cruzada con un poquito de ciencia ficción, una especie de thriller metafísico: es un hombre que vuelve de la muerte a vengar su propia muerte. Estamos terminando eso, a ver si la podemos filmar”.

 

Audio completo de la entrevista:

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