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Los caprichos de Julie Delpy

Un espacio sin críticos, sólo libros, películas y música conectados así nomás, como toda cosa.

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Eso que tienen las series…

Leímos la nota de Carolina Amoroso para La Nación “Las claves de las series de la era de oro”, y no nos convenció demasiado. Acá les dejamos nuestra apreciación, de la que recuperamos sus claves y una frase con las características básicas, y discutibles también, de las series estadounidenses que nos llegan. Compartimos esta nota en el Programa 23 de “Los caprichos de Julie Delpy”.

Gran parte de los contenidos que actualmente exporta EEUU al mundo, y que nos llegan con mucha fuerza, son las series televisivas que coparon la pantalla en los últimos años. Hay series de todos los géneros, para todos los gustos y que, como siempre, intentan abarcar a la diversidad del público en todo el mundo. Series mainstream pero “con fuerte marca autoral”* que “toman la libertad creativa del cine indie para crear historias para audiencias globales”*.
¿Qué es lo que hace que series como “The Big Bang Theory”, “Games of thrones”, “The walking dead”, “The office”, “Breaking bad”, “Lost” y tantas otras tengan éxito más allá de los límites geográficos estadounidenses y en especial en Argentina? Por lo general, con mayor o menor vuelo poético que se conciba, las series televisivas estadounidenses siguen teniendo la pizca de la industria que hace que sus productos sean consumibles en cualquier parte del mundo. Demasiados estudios de mercado, pruebas y errores (los menos) y presión de los inversores hacen que todo lo que se presente en las distintas temporadas roce el límite, con suerte, pero siga atrapando.Episodes
Carolina Amoroso, de La Nación, comparte las claves del éxito de estas series: la originalidad de las historias, los equipos eclécticos que combinan nombres conocidos con nuevos talentos, el riesgo en la realización que privilegia la búsqueda del sello estético, la libertad creativa (por ser productos del cable y no de la TV pública, por lo que no tiene censura), y la posibilidad de los autores de controlar por completo el desarrollo de su obra.*
En general, no estamos tan de acuerdo con algunos de estos puntos, pero algo por ahí hay. Dos productos estadounidenses ponen en jaque algunas de estas cuestiones, como la libertad creativa o el hecho de que los The TV setautores sean dueños de su universo: la serie “Episodes” y el film “The TV Set” demuestran que las series se van limando rápidamente hasta ser un producto más de las empresas que las comercializan y que en general sólo buscan números.
Claro que hay grandes obras en todas estas producciones. Recomendamos “Louie”, una serie que lleva cuatro temporadas y que va por la quinta. Escrita, dirigida y protagonizada por Louis C.K., la serie -casi como un film- pone a un comediante de stand up separado y con dos hijas en el centro de la escena, en la que Nueva York es el centro de las historias y de los problemas. Un retrato de la tragedia cotidiana que pareciera no agotarse nunca y que da una vuelta de tuerca a los prejuicios y las vanidades con humor.

* “Las claves de las series de la era de oro” de Carolina Amoroso para La Nación (19/08/2014). http://www.lanacion.com.ar/1719720-las-claves-de-las-series-de-la-era-de-oro

Biopic: Adrien Brody

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Adrien Brody es un actor y productor de cine estadounidense, nacido en Nueva York en 1973.
En su adolescencia comenzó a estudiar interpretación en la Academy of Dramatic Arts de Nueva York e inició su carrera en obras de teatro del off-Broadway. Tras trabajar en series de televisión, obtuvo en 1989 su primer papel en una película, en “Historias de Nueva York”, en la historia de Francis Ford Coppola que formaba el corpus con las de Woody Allen y Martin Scorsese.
Desde entonces ha trabajado en más de 40 películas, entre las que se destacan películas tan diversas como “La delgada línea roja”, “Amar al límite”, “El bosque”, “King Kong”, “Viaje a Darjeeling”, “Cadillac Records”, “Depredador”, “El profesor”, “El gran hotel Budapest” y “El pianista”, papel que le valió el Oscar a mejor actor y el reconocimiento mundial. Trabajó además junto a los directores Roman Polanski, Terrence Mallick, Peter Jackson, Night Shyamalan y Wes Anderson.
Sobre su trabajo en “El pianista”, Adrien Brody dijo: “Quizá suene lunático, pero involucrarse tan profundamente en un trabajo también es precioso. Por lo que contribuís a crear. No lo hice por los premios, lo hice por la enorme responsabilidad que sentía hacia el cineasta y la gente que ha perdido tanto. Tenía que retratar fielmente esa pérdida, y para hacerlo debía entenderla. Desafortunadamente, no he encontrado un papel con tanto significado desde entonces”*.

* ENTREVISTA: Adrien Brody, el actor después de “El pianista”, http://panorama.com.ve/portal/app/push/noticia39710.php
http://www.ivoox.com/biopic-adrien-brody_md_3404531_1.mp3″

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El profesor – Ser y tener

El profesor (Detachment), Tony Kaye. EEUU, 2011.
[Una película confesional]
La película se centra en la figura de Henry, un profesor sustituto de literatura cuya tarea es estar un tiempo en los cursos reemplazando hasta que aparezca un titular; un trabajo peregrino que evita la pérdida de horas de clases por parte de los y las alumnos y alumnas.
Su vida es solitaria y está marcada por una tristeza profunda: el suicidio de su madre. Habita un departamento austero, de noche sale a pernoctar por las calles de la ciudad callada, fuma a veces y es un témpano, excepto en las escenas en las que visita a su abuelo y se le caen gestos de ternura maravillosos. Y excepto también cuando mira a sus alumnos. Henry es un profesor que ve al otro no como amenaza ni como un ser que está perdido, sino que es capaz de zambullirse en los chicos y en las chicas, entender su aburrimiento y su apatía. Quiere sacudirlos. Tiene cierta fe que surge de los escombros, al menos antes del final de la película.
Decimos que El profesor es confesional porque plantea un diálogo entre varios planos: uno es el que inicia la película -el confesional, podríamos decir-: un primer plano del personaje que pide quedarse solo en una habitación, quiere hablar y lo hará a lo largo de casi dos horas. En ese espacio soltará la palabra y con ella nos dejará entrever algo más de su interior convulsionado. En este plano conocemos sus reflexiones más profundas, lo que piensa y siente, sobre todo de su realidad laboral, es decir de la realidad educativa.
El segundo, en orden de aparición, es el plano sepia del recuerdo de su madre. Escenas menos nítidas, algo borrosas por el paso del tiempo que nos presentan a esta mujer que con una decisión marcó la personalidad del protagonista: se empastilla y él es el niño que la encuentra muerta en su casa. Ese recuerdo junto con el amor que ella le ha legado, acompañan siempre al Henry, están todo el tiempo emergiendo.
Y por último, el tercer plano es el de la “realidad” actual del personaje , en el que somos testigos de su cotidianidad. Por un mes empieza a trabajar en una escuela que está al borde del colapso debido al bajo nivel de rendimiento de alumnos/as, a las licencias y renuncias constantes de docentes que no dan más y a los aprietes de los de arriba que vienen a exigir que todo esto se levante de una vez, así como por arte de magia. Aquí conoce a Meredith, una talentosísima fotógrafa y artista alumna del curso en el que reemplaza y que sufre el hostigamiento y la discriminación por su peso. No sólo sus compañeros le recuerdan que está gorda y que debe adelgazar, sino que su padre tiene ese mismo discurso y así la van empujando, pasito a paso a un callejón sin salida.
Por otra parte, en este plano vemos cómo Henry se encuentra con una niña prostituta y la lleva a su departamento para alimentarla, hacerla descansar y curarle heridas de una violación reciente. También, le exige a la pequeña hacerse el análisis de HIV. La cuida, la acompaña, la protege y la deriva cuando siente que ya nada puede hacer por ella o, en realidad, la deriva para no comprometerse demasiado en ese vínculo. Henry no está acostumbrado a los vínculos: sus decisiones fueron siempre en dirección de cierta independencia afectiva. Por eso transcurre un tiempo y suelta.
También, y por último, en este plano del día a día del personaje lo acompañamos a visitar a su abuelo –padre de su madre- que vive en un geriátrico, se encierra en el baño cuando lo carcomen los recuerdos y ya parece no poder seguir. Tiene un cuaderno que el protagonista le dejó con la ilusión de que escribiera sus memorias y con ellas entones Henry pudiera poner más luz sobre sus recuerdos.
Este es el plano de lo inminente. En el primero, él está solo confesándose. En el segundo, asistimos a su pasado –no hay amenaza real-, pero en este último sentimos en el pecho esa sensación de que todo va a caerse. Aunque, a decir verdad, El profesor plantea que todo se ha caído ya y sólo nos quedan pequeñas hendijas como para levantar algo, salvar los restos. Es una película sin concesiones que, a diferencia de Escritores de la libertad o La sociedad de los poetas muertos, no plantea a la escuela como lugar de salvación ni nada por el estilo, sino todo lo contrario –por eso el final de Meredith- o, nos deja pensando en la escuela como espacio de pequeñas victorias, guiños amables que nos permiten seguir.
¿Qué pasa con la palabra en esta película? Hay dos claves: el primer ejercicio que este profesor sustituto le plantea a sus alumnos y alumnas y el cuaderno vacío de su abuelo. Él les hace pensar y escribir –sin preámbulos, en la primera clase- qué pensarían los otros en el día del funeral de cada uno. Así los enfrenta con lo único seguro que tenemos: la muerte. Y al abuelo le regala ese cuaderno esperando una confesión que en él está latente, pero nunca puede leerla en boca del anciano.

Ser y tener (Être et avoir), Nicolas Philibert. Francia, 2002.
En “Ser y tener” el afuera se vuelve insistente. En el documental de Nicolas Philibert las clases en una escuela rural de Francia se mezclan ineludiblemente con el día a día de los alumnos del profesor López. Un solo profesor para acompañar el proceso de aprendizaje de niños de todas las edades del nivel primario, desde quienes aprenden las primeras letras hasta quienes buscan manejar las ecuaciones para no fallar en el nivel superior de la escuela urbana.
Suena a muy cercana toda la atmósfera que envuelve al profesor López, sus alumnos y sus familias. Sucede en Francia pero la realidad que presenta es también posible en las escuelas rurales argentinas, y también para algunos niños que viven en zonas rurales y viajan día a día a la zona urbana para ser educados. Incluso, por las actividades que realizan en el campo estas familias, se vuelve muy cercana a la realidad de la Pampa lechera (y sojera, sobre todo) en la que vivimos.
El documentalista mezcla la cotidianeidad en esa sala escolar que comparten y se acompañan niños de diferentes grados escolares, con la vida rural. El profesor se sienta con todos. El pizarrón es un lugar marcado por cada trazo de esa sala. El poder de control que ejerce es un verdadero acompañamiento que muchas veces prima en lo social más que en las diferentes áreas de estudio. Y los niños, aún con sus peleas, se ayudan mutuamente. Guiados por el maestro, dejan de lado las enemistades y las burlas, que muchas veces reprimen, para llegar juntos, como un verdadero grupo diversificado, al final del año. La cámara los muestra uno a uno en su proceso de aprendizaje, lento muchas veces, pero enfocado en obtener las herramientas básicas para ese afuera intenso en el que viven.
Y que está presente todo el tiempo. Los rollos, las vacas, los pastizales y la nieve, el barro, las botas y el llano forman parte de la realidad de estos niños y su proceso de aprendizaje está teñido por las condiciones en las que viven, que no son para nada atípicas, pero sí invisibilizadas por la urbanidad. Realizan una visita en grupo al pueblo más cercano y allí se encuentran con la biblioteca y esas otras formas que deben aprehender para su futura educación. El profesor López se jubila en dos años, y algunos niños ya pasan al nivel superior. Es un momento de cambios y de verdaderas tristezas. El miedo a lo que vendrá es mucho más intenso cuando las condiciones materiales y sociales cambian. Y ya no compartirán la sala con los más chicos ni el profesor se sentará a enseñarles a sumar o a preguntarles por la relación con sus padres.
Por su parte, sus familias siguen como pueden el proceso educativo. Y también se sientan con los niños. Es el gesto del documental: sentarse con muchas preguntas para tratar de encontrar juntos la respuesta. Quizás ni han podido bañarse y sacarse así el cansancio de la agotadora jornada, que ya están enfrascados en una multiplicación imposible. Y a la madre se le suma el padre, y después el tío y también los otros hermanitos. Horas antes todos, inclusive los niños, estaban alimentando a las vacas, ordeñando, haciéndolas pastar.
No hay otra forma de contar esta historia más que con un afuera insistente que entra a las salas y se apodera de las horas de los alumnos y del profesor López. Aprenden, discuten las notas y temen juntos a esa otra escuela en la que los términos ya no serán los mismos. Para el final del año lectivo, el maestro (que ha tenido mayor cercanía e incluso predilección con algunos, sobre todo con los más chicos y aquellos que se irán) recibe a las últimas incorporaciones en su vida como educador y ve, finalmente, cómo la sala se vacía y el murmullo constante se acalla. Hay también en él una tristeza por ver que todo lo que ha hecho de su vida también terminará. El campo fue su territorio y es posible que tras el último año de labor, ya no lo sea.
Ser con lo que se tiene, esa es la reflexión, como atrapados por las circunstancias que nos terminan definiendo, mientras seguimos en camino en la lucha de la vida diaria.

Escenas – Un novio para mi mujer (Pendeja cara de)

– Vamos.
– No, no, no. Esperá, esperá. Ay, tengo ganas de llorar, me siento muy mal. Me siento muy mal, fue muy feo lo que pasó.
– Ya está, Tana, ya pasó.
– No, no, no está. No está. Es muy feo lo que hice. Aparte… ¿Qué?
– Dale, bajemos Tana.
– No, es que te juro… Me siento mal. ¿Por qué? ¡Haberle tenido que pedir perdón a esa pendeja cara de puta! ¡Ay, qué bronca! ¡No lo soporto!
Un novio para mi mujer en el auto
Un novio para mi mujer, Juan Taratuto. Argentina, 2008.
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09 de agosto de 2014 – Programa 21

Parte 1:
http://www.ivoox.com/programa-21-09-08-2014-pt1_md_3388965_1.mp3″ Ir a descargar
Parte 2:
http://www.ivoox.com/programa-21-09-08-2014-pt2_md_3388982_1.mp3″ Ir a descargar
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Parte 1:
“Distancia justa” de Cristina Peri Rossi.

The Beatles – Two of Us

Película: Away we go (Sam Mendes)

Alexi Murdoch – Wait

Fragmento de “El africano” de J.M.G. Le Clézio

The Velvet Underground – Oh! Sweet Nuthin’

Fragmentos de “Casamiento” de Gregory Corso.

Pappo’s Blues – Siempre es lo mismo, nena

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Biopic: Judd Apatow

Wilco – I Got You

In a world: Obra de teatro “Proyecto Landia” (con María Acosta y Laura Dayer).

Radiohead – Creep
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Parte 2:
David Bowie/Kristen Wiig – Space Oddity

Película: “La increíble vida de Walter Mitty” (Ben Stiller)

Catupecu Machu – El lugar
Pez – Desde el viento en la montaña hasta la espuma del mar

Fragmento de “La Vida Secreta de Walter Mitty” de James Thurber.

María Gabriela Epumer – Canción para los días de la vida [Spinetta]
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Fragmento de “Laberintos” de Mario Benedetti

Charly García – Mirando las ruedas [John Lennon]

Los caprichos de la semana: Agenda cultural.

José González – Step Out

Poema 46 de Roberto Juarroz.

Los Rodríguez – Hasta que el sueño venga

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Biopic: Judd Apatow

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Judd Apatow es un productor, director y guionista de cine estadounidense nacido en Nueva York en 1967.
Es fundador de Apatow Productions, la empresa que produjo series televisivas y las películas en las que ha trabajado, entre ellas “Virgen a los 40”, “Knocked up”, “Forgetting Sarah Marshall”, “Step Brothers”, “Bridesmaids”, “Wanderlust”, “Eternamente comprometidos”, “Anchorman”, “The TV set” y “This is 40”.
Especializado en la comedia, en sus films son comunes los adolescentes treinteañeros conflictuados con sus compromisos de adultos, como el trabajo y el desempleo, los embarazos y el cuidado de sus padres. Son recurrentes los escenarios desesperanzados superados por las situaciones cómicas en las que las mujeres tienen un rol tan protagónico como los hombres, así como el consumo de marihuana y alcohol. Trabaja recurrentemente con Paul Rudd, Will Ferrel, Seth Rogen, Jonah Hill, Jason Segel, John C. Reilly, Kristen Wiig, Maya Rudolph, Emily Blunt, James Franco, Steve Carrell y Leslie Mann, su esposa.
En entrevista con “Los Inrockuptibles” sobre su film “This is 40”, Judd Apatow indicó: “A menudo me digo ‘Habría que poner esto en la película. Mis hijas no estarán felices pero esto va a ser genial para la película’. Es extraño observar así con tanta precisión la vida íntima. (…) Si pusiéramos nuestra vida cotidiana directamente en la pantalla, resultaría aburrido y no muy gracioso. Partimos de nuestras vidas, pero después hay todo un trabajo para transformar eso vivido en algo interesante y gracioso”*.

* Entrevista: Judd Apatow y Leslie Mann de Los Inrockuptibles. http://www.losinrocks.com/cine/entrevista-judd-apatow-y-leslie-mann#.U-ESofl5P54

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Away we go – La increíble vida de Walter Mitty

Away we go, Sam Mendes. EEUU, 2009.
Away we go es una película con la cual podemos –y debemos- discutir algunas cuestiones como las ideas de familia, maternidad, paternidad o búsqueda de un Hogar. Podemos no estar de acuerdo en el modo en que son encaradas dentro del film e incluso pueden ser temas que para nada nos identifican porque no forman parte de nuestras preocupaciones actuales. Sin embargo si en algo es interesante su argumento es en plantear la búsqueda como motor de los personajes para echarse a andar.
Verona y Burt se enteran de que tendrán un hijo o una hija y casi al mismo tiempo se desayunan que los padres de él –únicos familiares cercanos que viven en la zona- se irán por dos años a Bélgica, ya que era su sueño desde siempre. Y la noticia del nieto o nieta en camino los emociona, sí, pero se van igual. Verona siente entonces que Burt y ella son libres y que deben salir a buscar donde quieren vivir. Ella ve abrirse un horizonte absoluto tras la partida de su suegro y de su suegra. Viven en esa casa porque los amantes de Bélgica viven por ahí, pero no han indagado demasiado otros lugares ni otros vínculos.
Pero, además, a ella la carcome una duda y le pregunta a Burt –y se pregunta- si no son fracasados por el hecho de tener 34 años y no haber decidido lo “básico de vivir”: tienen frío en esa casa y se cortó la luz, una de las ventanas es de cartón y así, todo lo cual en ese momento y con la posibilidad de salir a recorrer se convierten en motivos suficientes para abandonar todo lo conocido hasta el momento. Entonces, con panza y todo se proponen salir a hurguetear un poco el país.
Así recorren Phoenix para visitar una antigua jefa de Verona con la que tuvo alguna especie de amistad; Tucson en donde reside la hermana de esta futura mamá con la cual comparten el dolor por los padres fallecidos; Madison –destino complicado- porque en él se encuentran con una prima de Burt con la cual termina todo mal, y con razón; Montreal –lejos una de las mejores paradas- ciudad en la que se encuentran con dos viejos amigos de la facultad ahora casados y con cuatro hijos que han adoptado; y, por último, antes del lugar definitivo, visitan Miami para ver al hermano de Burt a quien su mujer lo ha abandonado y entonces es un padre solo y desorientado que teme por el futuro de su hija luego del trauma.
El viaje pues tiene sus momentos felices y sus momentos tensos. Recorren no sólo diversas ciudades sino también diferentes modos de ser padres y madres, de ser parejas, de formar una familia o constituir un hogar. Son, en las diversas paradas, testigos de amores flacos –que le hacen a ella afirmarse “nadie está tan enamorado como nosotros”- y de amores inmensos que permiten por ejemplo sobrellevar el quinto embarazo perdido, como es el caso de la pareja amiga de Montreal. Aquí nosotros hacemos un stop para subrayar la escena más hermosa de la película por lo emotiva y profunda:
Verona y Burt llegan de visita a la casa de estos ex compañeros de universidad y ya el timbre es asombroso y divertido. Los atiende una niñita asiática, cuyo hermano compinche es africano y que junto a los otros dos que vemos en el living fueron adoptados. La niña que les ha abierto la puerta de pronto improvisa una actuación y los saluda cantando. Verona siente que, luego de todo lo que ha visto, esta es una familia como la que ella quisiera tener. Pero falta: salen los cuatro a comer y a cantar y Munch, la amiga de Montreal se sube al escenario de aficionados y baila mientras su esposo le cuenta a Burt que el último jueves perdió su quinto bebé y se pregunta si no han sido egoístas en esperar hasta los 30 para tener y ahora no pueden hacerlo. Es una escena inolvidable y que cala los huesos por la intensidad, una joya dentro del film. Ella termina de bailar –todo el tiempo lo ha mirado-, baja del escenario y lo abraza de una manera que parecen fusionarse.
La música de Away we go es preciosa y acompaña perfectamente los vaivenes de la narración. Y nos quedamos pensando en el viaje, no sólo real: tomarse un avión, moverse de lugar, sino en todos los viajes que hacemos día a día o en momentos cruciales de la vida para encontrar nuestro lugar en el mundo. Esta película puede no ser la mejor que vimos en los últimos tiempos, pero insiste en la pregunta: ¿estamos donde queremos estar?

La increíble vida de Walter Mitty (The secret life of Walter Mitty), Ben Stiller. EEUU, 2013.
La vida secreta de Walter Mitty. Ni siquiera una vida increíble. Nuevamente las traducciones vuelven a dejar de lado los pequeños detalles, esenciales, por un poco más de mercado. La vida secreta del personaje que encarna y dirige Ben Stiller, un empleado de la revista Life, encargado de los negativos fotográficos del departamento de revelados. Detrás del detrás de cámaras, escondido en los escondrijos de los ausentes en un proceso del que sólo se conocen los números impresos que ya no van a salir.
“La vida secreta de Walter Mitty” es un cuento de James Thurber publicado en 1939 en The New Yorker y que ya había sido llevado al cine en 1947 por Norman McLeod. El Walter Mitty de esa adaptación trabajaba como editor de una revista de historietas. Ben Stiller interpreta, sin embargo, a este encargado del departamento de negativos de la revista LIfe, la publicación estadounidense que pasó por diferentes manos y formatos desde 1883 para dejar de imprimirse en 2007. Walter Mitty y sus compañeros ven el final de Life, la pérdida de empleos de cientos de trabajadores (una constante en las películas de los últimos años de Estados Unidos) y el fin de una pasión, resumida en el lema de la revista y que atraviesa toda la película, volviéndose así la respuesta a todas las preguntas del protagonista: “Ver el mundo, los peligros que vendrán, lo que hay tras los muros… Acercarnos más, encontrarse los unos a los otros y sentir. Ese es el propósito de la vida (Life)”.
Walter Mitty no tiene una vida increíble. Es un personaje solitario, que apenas sobrevive a las relaciones familiares y que interactúa poco con sus compañeros, salvo con el freak que lo acompaña en ese subsuelo oscuro. Detrás de los negativos de las fotos de las grandes aventuras del mundo, ha suplido su falta de emociones con desconexiones temporales en las que resuelve con grandeza las situaciones cotidianas. Sólo que en su cabeza. Conquista a Cheryl (Kristen Wiig) en los escenarios más asombrosos, con las frases más elocuentes, para luego volver a la realidad y descubrir que hace rato que lo está llamando para despedirse. Salva a un perro de una explosión inexistente saltando por los aires y edificios sin rasguñarse ni una vez, sólo para volver en sí y darse cuenta que ha perdido el tren.
Y llega tarde al trabajo justo el día que no debía: Life cierra y llegó un burócrata contratado para gerenciar la transición a la nueva era de la revista y los despidos consecuentes. El personaje de Adam Scott se enfrenta una y otra vez en la cabeza de Walter Mitty. Es casi un videojuego el montaje de las grandes peleas que mantienen, y quizás esa sea la razón de las críticas negativas, pero para quienes viven sus días esperando un poco de acción prometida por los productos culturales (como los videojuegos o las películas de acción), esas peleas se acercan bastante a lo que se puede desear. Y Walter vive del deseo de una vida increíble mientras que su vida secreta está a punto de rebelarse.
El fotógrafo estrella de Life le ha confiado la foto para la última tapa de la revista y Walter no la encuentra. Junto al rollo de negativos, un regalo: una billetera con el lema de la revista y el agradecimiento por completar su trabajo. Impelido por Cheryl que lo anima a buscar más allá de lo conocido, y por ese burócrata que planea echarlo, Walter sale a la persecuta del fotógrafo que sí tiene una vida intensa y que no para. Es entonces que se vuelven reales esas situaciones que antes imaginaba y, sin embargo, parece no sorprenderse demasiado: ya se ha venido preparando durante muchos años para enfrentarse al mundo. Tarda pero encuentra al fotógrafo interpretado por Sean Penn. Le pide la foto y descubre que siempre la tuvo muy cerca. En su bolsillo, o en las manos salvadoras de su madre.
Durante su viaje, el dueño de un sitio de encuentros amorosos lo llama constantemente para que complete su status y pueda finalmente mandarle una solicitud a Cheryl. Lentamente Walter va logrando completar los puntos requeridos, y descubre que ya no puede seguir viviendo mediado por terceros y sus circunstancias. Es un personaje que cambia y mucho. Hay mucha emoción en ese cambio. La construcción va encontrando nuevas dimensiones y pareciera que ese pasado de ausencias no ha ocurrido. Seguramente a todo esto ya lo hemos visto, y sin embargo hay algo, quizás el guiño final y la banda sonora que enfatiza a cada instante la superación, que hace que “The secret life of Walter Mitty” sea un relato glorioso. Aún dentro de sus limitaciones, este film hijo del cine norteamericano más puro y rayado, logra dar una pequeña vuelta de tuerca al mandato de las industrias culturales, según ese texto de Adorno y Horkheimer: nos dice no ya que nos apasionemos con Walter Mitty y luego volvamos a nuestras rutinas, sino que salgamos a buscar, o a buscarnos, o ambas cosas, que poco hay que nos ate más que nosotros mismos.
Claro que eso que buscaba Walter Mitty estaba muy cerca. Siempre lo que se busca está muy cerca. Normalmente es muy difícil darnos cuenta, y es después de un viaje enorme que nos desempolva los ojos que logramos descubrir ese secreto olvidado. La vida secreta de Walter Mitty es esa luz tenue que ha aprendido a arder.

Textos literarios 05/07/2014-26/07/2014

Cuarta entrega de algunos de los textos literarios que compartimos en “Los caprichos de Julie Delpy” por MQC Radio.

05 de julio de 2014 – Programa 16

140705

Fragmento de “La Virgen Cabeza” de Gabriela Cabezón Cámara.

Pero otra vez, fatalmente, me dormía, nunca supe si fue el embarazo o el peso de los muertos recientes lo que me hizo dormir casi todas las horas en la isla mientras no sé qué hacía Cleo, supongo que básicamente todo, fue mi madre y fue mi padre proveedor, me arropó y me dio de comer y consiguió leña y un televisor, y así vivimos, y así sobreviví el rato que estaba despierta porque la vida, quiero decir este ser de la materia que soy, también tiene su persistencia, su voluntad de seguir siendo.

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12 de julio de 2014 – Programa 17

Fragmento de “Moscú” de Walter Benjamin (entre: Pink Floyd – A Pillow of Wind s y Bob Dylan –Waking life Blowin’ in the Wind.)

¿Cuál realidad converge internamente con la verdad? ¿Cuál verdad se prepara internamente para converger con la realidad? Sólo quien responda claramente estas preguntas es “objetivo”. No frente a sus contemporáneos (eso no interesa), sino frente a los hechos actuales (eso es lo decisivo). Sólo quien, a través de su decisión, haya hecho las paces dialécticas con el mundo, puede entender lo concreto. Pero a quien quiera decidirse “sobre la base de los datos”, los datos no le ofrecerán base alguna para tomar una decisión.

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19 de julio de 2014 – Programa 18

“La cena miserable” de César Vallejo.140719

Hasta cuándo estaremos esperando lo que
no se nos debe… Y en qué recodo estiraremos
nuestra pobre rodilla para siempre! Hasta cuándo
la cruz que nos alienta no detendrá sus remos.
Hasta cuándo la Duda nos brindará blasones
por haber padecido!…
Ya nos hemos sentado
mucho a la mesa, con la amargura de un niño
que a media noche, llora de hambre, desvelado…
Y cuándo nos veremos con los demás, al borde
de una mañana eterna, desayunados todos!
Hasta cuándo este valle de lágrimas, a donde
yo nunca dije que me trajeran.
De codos
todo bañado en llanto, repito cabizbajo
y vencido: hasta cuándo la cena durará.
Hay alguien que ha bebido mucho, y se burla,
y acerca y aleja de nosotros, como negra cuchara
de amarga esencia humana, la tumba…
Y menos sabe
ese oscuro hasta cuándo la cena durará!

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26 de julio de 2014 – Programa 19

Fragmento de “Insomnio” de Fernando Pessoa.140726

¿Qué hora es? No sé.
No tengo energía para estirar la mano hacia el reloj.
No tengo energía para nada, para nada más.
Sólo para estos versos, escritos al día siguiente.
Sí, escritos al día siguiente.
Todos los versos se escriben siempre al día siguiente.

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Escenas – El baño del Papa

– Esto es para arreglar el techo. Esto… esto es para poner baldosas en el pati, todo alrededor de la casa. Con esto… vamos a hacer gallinero; vamos a comprar gallinas grandes, gordas, ponedoras. Esto puede ser para la Silvia.
– Sí, unas pilas.
– Unas pilas.
– Una radio… Una radio nueva.
– Sí… Una radio para la Silvia. Está bien… ¿Y pa vos Carmen?
– Comprame almidón.
– No. ¿Qué querés para vos?
– Debemos la luz.

el baño del papa
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El baño del Papa, César Charlone y Luis Enrique Fernández Marta. Uruguay, 2007.

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