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Los caprichos de Julie Delpy

Un espacio sin críticos, sólo libros, películas y música conectados así nomás, como toda cosa.

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Biopic: Fernando Birri

fernando birri
Fernando Birri es un actor, guionista y director de cine argentino, nacido en 1925 en Santa Fe.
Durante su adolescencia hizo teatro e incursionó en la poesía. Viajó a Roma a principios de los ’50 para estudiar en el “Centro Sperimentale di Cinematografí”a. En 1958 regresó para fundar el Instituto de Cinematografía en la Universidad Nacional del Litoral. En San Antonio de Los Baños, Cuba, fundó y dirigió la “Escuela Internacional de Cine y Televisión”, y su labor en dicha institución, junto a los manifiestos publicados, le valieron el reconocimiento como padre del “Nuevo Cine Latinoamericano”.
Dirigió su primera película en la “Escuela Documental” de Santa Fe, el cortometraje “Tire dié”. Escribió y dirigió además “Los inundados” y “ZA 05. Lo viejo y lo nuevo”, y dirigió: “Che, Buenos Aires”, “La primera fundación de Buenos Aires”, “Buenos días, Buenos Aires, “Org”, “Un Señor muy viejo con unas alas enormes”, “Enredando sombras”, “El siglo del viento” y “El Fausto Criollo”. En 2010 recibió el Cóndor de Plata a la trayectoria.
En entrevista para Canal (á), esto decía Fernando Birri sobre su trabajo: “Yo soy un cineasta que se considera autor. Pero con una cosa que es fundamental subrayar: autor colectivo. Yo no soy un autor que trabaja imponiendo. Nada. Yo no impongo nada. Me enojo, grito, protesto, me río, le doy todo, bailo, filmo, silbo. Pero mi trabajo no es mi trabajo. Mi trabajo es nuestro trabajo. Yo no sabría trabajar sin un equipo. Por eso mi gran preocupación es tener siempre equipos que se identifiquen con la película que estoy haciendo. Y una vez que yo estoy de los colaboradores, entonces cada uno tiene el máximo de libertad para aportar todo lo que se le da la santísima gana. Es más: cuando aportan cosas de las que yo ni siquiera me imaginé que podían ser es cuando me pongo más feliz”*.

* Entrevista a Fernando Birri de Canal (á) subida por Pablo Bertoldi a su canal de Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=rK_wHRLURwI

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12 de marzo de 2015 – II Programa 45

MIS VECINOS ANDAN EN ALGO RARO
Parte 1:
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Parte 2:
http://www.ivoox.com/programa-45-ii-12-03-2015-pt2_md_4209791_wp_1.mp3″ Ir a descargar
150312
Parte 1:
Fragmento de “Fuenteovejuna” de Lope de Vega.

Sui Generis – Mariel y el Capitán


Película: “The Tenant” (Roman Polanski)

Los Fabulosos Cadillacs – El muerto

“La ventana” de H.P. Lovecraft

Carca – Asesina a tus vecinos


Fragmento de “Dónde estuviste de noche” de Clarice Lispector.

Olga Zubarry – Alucarda
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Biopic: Carmen Maura

Maysa Matarazzo – Ne me quitte pas [Jacques Brel] Aparece en “La ley del deseo”

Los caprichos de la semana: Agenda cultural.

In a world: Películas que cumplen 30 años.

Huey Lewis and the News – The Power of Love
Simple Minds – Don’t You (Forget About Me)
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Parte 2:
Soda Stereo – Picnic en el 4ºB

Película: “La comunidad” (Álex de la Iglesia)

Pez – Os garcas
Skay Beilinson – La rueda de las vanidades

Fragmento de “Bosque” de Antonio Dal Masetto.
The Doors – People Are Strange

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“Hostigamiento” de H.P. Lovecraft.

Pappo’s Blues – Especies

“Aparición urbana” de Oliverio Girondo.

Nina Simone – Nobody Knows You When You’re Down and Out
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Frank – Lars and the real girl

“Los caprichos de Julie Delpy” vuelven esta noche de 10 a 12 por MQC Radio. Este es el programa:

Frank, Lenny Abrahamson. Irlanda, Reino Unido, 2014.
Música de mierda. Frank está bajo los dominios mágicos de los 140 caracteres y el sonido digital, escribiendo para otro público, dejándose hacer por el creador de la parafernalia que volvió al “chinchilla” su marca. Todos lo conocen, pero nadie sabe quién es.
Frank, el tipo debajo de la enorme cabeza con prescripción médica, el gran artista, esa clase de tipos que despiertan lo mejor de uno, tiene su bandita. Imposible de pronunciar el nombre de esa banda (The Soronprfbs). Imposible decir lo que están haciendo. Y, claro, imposible saber qué hay debajo de esa enorme cabeza.
Frank tiene una enorme cabeza, que funciona sólo junto a Clara, y bajo su cuidado. Es enormemente vulnerable, aunque sabe calmar las angustias de una turista que se quedó sin lugar para vacacionar. Con tan sólo prestar un poco de atención a una manta vieja descubre un mundo. Y ese mundo ya es canción, porque es la única forma que tiene de exteriorizarse.
Detrás de Frank, y como un agregado que va corrompiendo de a poco todas las simientes, está el pequeño Tom, que escribe canciones también sobre lo que ve, pero sólo sobre lo que ve, y no termina de escribir porque todo suena igual a alguna canción que se le cruzó en el urbano, en los auriculares de algún otro. Escribe sus propias canciones, pero no escribe ninguna, y cuando descubre a los Soronprfbs el tecladista titular está queriendo ahogarse, así que entra como suplente. Y de ahí, y también por casualidad, se mete a grabar el disco, y después a financiar la banda, y encima a venderla online. Todo puede venderse online, incluso lo que no hay. Se venden mejor las historias que ese exceso de sonidos inexistentes que quieren ser un disco. Y no hace falta más que un Twitter y un par de videítos ridículos. Todo sea por exteriorizar rápido lo que nos aprieta el estómago. Escupir lo ajeno como propio.
Detrás de Frank está Tom. Ese que más que músico es publicista y que termina sobre el escenario, cantando su insufrible canción de “lalalalalalas”, en una versión unplugged de una banda que se encargó de destruir desde adentro. Merced a la máquina, claro. A la publicidad, al video, al tuit que no para de sonar.
“Frank” es el conocido relato de cómo la industria rompe sueños e ideales, en base a promesas, visitas en Youtube y eventos multitudinarios. La música de Frank no está llamada a las masas, y aunque Frank quiere enamorar, su sonido experimental es más bien una experiencia para encontrados, casi como decir “para pocos”, pero eso tampoco es lo importante. Sólo que para los músicos originales de The Soronprfbs, lo que están haciendo mueve sus vidas, no pueden soportar la pregunta de “¿qué sienten cuando tocan?”, ni tampoco pueden soportar la música de mierda.
Frank colapsa en el escenario con esa música de mierda. Se quiebra su cabeza. Clara cumplió con su promesa de apuñalar a Tom, uno de los músicos fue esparcido en el desierto horas antes del gran evento, los otros dos dejaron la banda justo antes de subir al escenario. Y Tom, que lo ha conseguido todo, dice que es el día más importante de su vida y toca esa canción que estuvo elaborando en más de un año de encierro con los freaks, y que aun así sigue siendo una payasada, copia de otras copias ante un público que aplaude hasta que la cabeza enorme del artista explota.
Luego Frank desaparece, Tom recapacita. Alguien finalmente le dice que esa campaña basura publicitaria ya está hartando. Encuentra a Clara tocando en un bar casi muerto. También encuentra a Frank. Más tarde. Cuando ya la música ha muerto, los baños apestan y es tiempo ya de reunir a los que de verdad tienen ganas de hacer música y dejarlos crear con pasión, así no le guste a nadie. No hay nada que entender. Sólo que Twitter no es ninguna solución revolucionaria, señoras, señores. Y menos cuando lo que importa, lo que de verdad se quiere decir, es más profundo que 140 caracteres y 10 segundos de video.
“Frank” apenas se plantea lo que es el arte. La cabeza del artista, aun destrozada en el medio de la calle, es más importante. La cabeza: iluminada desde atrás, con los músicos creando, mientras un boludo con su telefonito está teniendo una vida paralela. Otra virtualidad. No con una cabeza ajena. Apenas con un chip y con abreviaciones para hacernos la vida más fácil. Rompernos la cabeza o que todos nos amen. “Olor a cigarrillos y úrea rancia, los amo a todos”.

Lars and the Real Girl, Craig Gillespie. EE.UU. Canadá, 2007.
¿Qué es eso que arrastra a un hombre hacia su soledad? ¿Qué motiva el deseo de estar solo o sola? ¿Es una elección? ¿Es a lo último que llegamos luego de renegar del mundo? En fin, qué es y para qué existe la soledad parece ser el planteo que subyace en Lars and the real girl.
El protagonista –un concentrado Ryan Gosling- se nos presenta en la primera escena mirando por la ventana hacia el patio ultra conocido desde siempre y nevado, un paisaje desolador. Su cuñada sale apresurada y eléctrica de la casa más próxima –después entenderemos que Lars vive en el garaje de esa casa- y lo invita a desayunar. Algo anda mal en Lars, hace mucho que no lo ven, que él no va a la casa de su hermano y etc. Pero sobre todo algo en la reacción de Lars frente a esa mujer, frente a la presencia del otro, es lo que nos alarma.
Y sí, finalmente las conjeturas se materializan: frente a su hermano y a su cuñada, Lars decide presentar a una chica, su novia o lo que sea. Pero Bianca, que así se llama, es una muñeca de plástico –bastante parecida a una mujer, puede ser, pero que a las claras no lo es: ¡la chica no se mueve, Lars! ¡No te toca ni nunca te hablará!-. Quizá son estos rasgos -los que la diferencian del resto de las mujeres- los que a Lars le hace bien, porque a él le quema que lo toquen. La compró en internet, aunque parece no recordarlo y arma alrededor de ella una trama ficcional que constituye la vida de Bianca.
Su cuñada, muy amorosa por cierto, hasta casi comprensiva del todo convence al hermano de Lars para que le sigan el juego –al menos esa noche, la noche de la presentación-, después se verá qué se hace con el pueblo, las habladurías, la salud de Lars, etc.
Y lo llevan de la médica del pueblo. Como la acción transcurre en una villa diminuta, quien se encarga de la salud física de los habitantes es al mismo tiempo una especie de psicóloga y con la excusa de un problema grave de salud en Bianca, la hermosa y comprensiva del todo médica, también trata a Lars, aunque más no sea dejándolo hablar e intentando establecer algún motivo o buscando alguna causa para su enamoramiento enrarecido.
Dos cosas más a rescatar en Lars and the real girl además del análisis de la soledad: una, la fuerza de la ficción y dos, la posibilidad que ofrece para ser pensada como síntoma: qué nos pasa como sociedad para que tengan lugar estos “delirios”.
La fuerza de la ficción está planteada desde el comienzo porque ayudar a Lars tiene que ver con pretender creerle esta historia que está contando. La historia es la vida de Bianca y el pueblo, poco a poco, se dispone a colaborar y la llenan de trabajos al punto de que Lars se siente casi abandonado y sí, tienen una fuerte discusión y todo el estruendo. Incluso los habitantes del pueblo sufren como Lars la muerte de Bianca, lo acompañan en ese dolor. Sin embargo, hay quien mira o cree esta ficción desde otro lugar: Margo, una compañera de trabajo de Lars que lo ama, más allá de todo o con todo.
Por último, el film como síntoma parece el punto más interesante porque nos permite pensar la espesura detrás de la trama y nos interpela: nos enfrenta con el mundo en que vivimos y sus consecuencias. Si bien la acción transcurre, como ya dijimos, en un diminuto pueblo los mandatos pesan igual -¿o más aún?-: ir a misa, socializar, trabajar, tener hijos, y ya aburre. Lars algo de todo esto no quiere o no puede hacer y el delirio es una llamarada que arde para que se observe. Arde y no dejará de arder mientras duren las obligaciones, aquello que hacemos porque debemos y nos afea, sí, todo el tiempo.

Concurso de “Los caprichos de Julie Delpy”

“Los caprichos de Julie Delpy” vuelven el jueves 19 de febrero.

Cambiamos día y hora: Vamos los jueves de 10 a 12 de la noche por MQC Radio [FM 106.3 http://www.mqcradio.com.ar]
Y seguimos como siempre en http://www.loscaprichosradio.com

Si sos de Argentina, este es el link para participar: http://goo.gl/EUYdHW

Aquí están las bases del concurso de “Los caprichos de Julie Delpy”:

SORTEO 2015
SEGUINOS EN FACEBOOK y COMPARTÍ ESTA IMAGEN EN TU MURO

Para participar por los premios:
* Dale ME GUSTA a nuestra página de facebook/loscaprichosradio
* Compartí esta imagen en tu muro en modo Público,
SORTEAMOS el jueves 19 en la primera emisión del año de “Los caprichos de Julie Delpy”.

LOS PREMIOS:
1º Premio: DVD “The doors” de Oliver Stone + LIBRO “Un mundo feliz” de Aldous Huxley.
2º Premio: CD “If I were a Carpenter” (artistas varios) + “Like in the movies” (Luis Pesciallo)
Además, ambos premios incluyen los increíbles señaladores hechos por Noelia Sterren.

TENER EN CUENTA:
Sólo participarán del concurso quienes compartan la imagen con el enlace oficial de Facebook.com/loscaprichosradio en modo PÚBLICO y sigan en Facebook la fan page del programa.
Quedan excluidos del sorteo los familiares directos del equipo de “Los caprichos de Julie Delpy”, así como quienes forman parte de MQC Radio y Mitre Rafaela.

VÁLIDO PARA LA REPÚBLICA ARGENTINA.

Los resucitados – Borgman

Los resucitados (Les revenants), Robin Campillo. Francia, 2004.
Caminan lento, hablan repitiendo, tienen la cara achatada y parecen expectantes. Algo va a suceder.
Los resucitados son zombies como el mismo Cristo. Ahí tenés. Pero, como Cristo, son anti-zombies, anti-género, llenos de esperanza. O así parece. Llegan de sus tumbas aún frescas. Buscan a sus familiares, a sus amores perdidos por eso que les vino a pasar, que fue la muerte. Lentos y perseverantes, y casi sin palabras, pero con esa sonrisa de calmante y los ojos tan cansados que pareciera que de momento a otro van a arrastrar a todo el mundo a cualquier forma del infierno. Pero no.
Deben oler. No se sabe, pero se supone. Están fríos, algunos más fríos que otros. No duermen, pero simulan. Y estos no comen, o muy poco. En la miniserie basada en la película se comen todo. En la película no tienen tanta hambre. Más bien pareciera que ya han tenido suficiente del mundo. Entonces, ¿por qué vuelven? ¿Por qué vinieron si quieren irse?, dirá uno de los exviudos.
Los muertos de hasta 10 años atrás, más o menos, han vuelto en todo el mundo. La película de Campillo se centra en la reaparición de doce mil cuerpos en las calles de una ciudad y su reinserción en la sociedad. Explica menos que la serie, y por eso es inmensamente más amplia. Da lugar al batallón de preguntas que sí se hace el espectador, cosa que no ocurre con una película de género. El género de por sí revela el conjunto de conocimientos que deben tenerse para enfrentarse a una película. Pero “Les revenants” es cosa aparte. Los zombies, monstruos del terror y lo bizarro del cine mainstream, acá se presentan sólo como la posibilidad de ¿qué pasaría si los muertos se deciden a volver? ¿Cómo sería el encuentro? Claro que este es sólo uno de los encuentros posibles de esa posibilidad, pero no se la pasan comiendo tripas.
Todo lo que sí se explica en la película es producto del dispositivo militar desplegado en cada poblado del globo para hacerle frente a lo desconocido. El relato cinematográfico en “Les revenants” sería por demás convencional sino interviniera la investigación militar, bajo las formas políticas que se quiera. Al encuentro de los muertos vivos con sus familias, o con la soledad total, le acompaña el relato de puertas adentro de los mandamases de cada distrito que desarrolla las técnicas necesarias para, primero, acoger a los llegados, y segundo, cuidarse de ellos. Los resucitados también se reúnen; claro que han vuelto por algo, no podía ser para menos. Ante estas reuniones, el arsenal estratégico de poder y coerción comienza a prepararse. Aunque la invasión ya ha llegado.
A la cámara que cuenta, la acompaña la cámara que investiga, que espía, que está dispuesta a delatar: globos con cámaras térmicas, pistolas con cámaras infrarrojas, un Gran Hermano del que no debemos preocuparnos, ríen por ahí. Tampoco hay que preocuparse por las drogas que siguen apareciendo, apurados fármacos para mantener tranquilas a las bestias, a las que acusan de muy activas… Pero, ¿cómo? Se mueven despacio, casi no hablan, ni trabajar pueden. Mejor prevenir que etcétera.
Y el aparato se completa con las investigaciones de todo el mundo. Rápidos análisis sobre el uso del lenguaje, comportamientos, vaya uno a saber cuántas otras formas de mantener subyugadas a las especies. Acá, porque es historia de aparecidos corpóreos; sino todo sonaría no tan lejano, más del mismo cuento de siempre.
En el medio, los encuentros. Tres historias: el niño Sylvain que vuelve con sus padres; la anciana Martha, esposa del mandamás de la ciudad, que le devuelve la ilusión y le roba el último suspiro al anciano; y el enamorado Mathieu que intenta recuperar un amor, o tal vez no.
Ellos, que son acogidos, y los otros acogidos y los que han quedado en los refugios, vuelven para marcharse por unos túneles subterráneos. De la tierra vuelven a la tierra, y todo así. No se sabe hacia dónde van, seguro que a la muerte no. Pareciera que no pueden morir de nuevo, tan sólo quizás desaparecer en sus tumbas. ¿Qué buscaban? ¿Hacia dónde van? No se sabe. Pero sí que han desestabilizado a los que estaban vivos: los han hecho enfrentarse a lo impensado, aceptarlos nuevamente en sus casas y crear planes inmensos para que vivan en sociedad. Todo para que una noche hagan explotar unos centros y se metan en los túneles con rumbo desconocido. Historia sabida también: dieron el toque de queda, y los muertos que no corrieron lo suficientemente rápido cayeron asfixiados por la droga que los humanos organizados venían preparando para ellos. Para ellos mismos, para salvarse.
En toda historia en la que invade lo desconocido (extraterrestres, zombies, orientales, bolivianos, o lo que sea si el acontecimiento se vuelve muy xenófobo), aparece la milicia para devolver la tranquilidad a los verdaderos dueños de todo esto, que es el pueblo norteamericano en el 90% de los casos. Del otro 10%, sólo una parte muy pequeña da la posibilidad de que nos quedemos con las dudas. Probablemente la música de “Les revenants” es la que instale la idea de terror, pero cuando termina el film, cuando ya se han retirado de las calles, lo que sigue flotando es esa posibilidad.

Borgman, Alex van Warmerdam. Holanda, 2013.

La pesadilla toma cuerpo y se instala en casa.

Podemos, de vez en cuando, sospechar acerca de la existencia de otros mundos o de otros modos de habitar este, pero siempre como mundos o modos paralelos al nuestro. ¿Y si se mezclaran? ¿Y si las paralelas se tocasen en un punto? Sobre la base de estas preguntas, nos parece que comienza a hilvanarse la trama de Borgman, como una entre muchas otras posibilidades.
“Y descendieron sobre la tierra para reforzar sus huestes”: primera frase de la película. Leemos esto antes de que tres hombres –uno es un sacerdote- armados y un perro salgan a la caza, al menos así parece. Cazar quieren, pero a unos hombres subterráneos que tienen como un micro mundo bajo tierra y celular para llamarse. Uno de ellos es Borgman, a quien seguiremos en este periplo.
Corre por ese bosque para avisar a dos de los suyos que hagan lo mismo: es necesario huir. Un detalle: sale de debajo de la tierra y el cura pasa muy cerca, sin embargo no lo ve. Esto se repetirá en otros momentos de la narración… su cuerpo parece etéreo. Liviano.
Llega a la ciudad y pide bañarse. Así, toca el timbre de una casa y pide un baño. Lo atiende un hombre joven: 35 años aproximadamente, es un nuevo rico burgués acomodado, Richard. Le dice que no, que él no deja entrar desconocidos y que se vaya. Borgman –quien un minuto antes la había visto abrir una ventana del primer piso- le dice: Conozco a tu mujer, se llama María, me cuidó en el hospital. Richard mira a su mujer y le dice: Se llama Marina, no María y no es enfermera. Borgman insiste: Sí, me cuidó unos meses, me leía historias por la noche y hasta se acostaba conmigo. La historia no le agrada Richard y lo muele a palos. Marina ve a su marido sacado e intenta calmarlo, pero es tarde: los instintos ganaron esta pequeña batalla cotidiana que se transformará en algo mucho más grande, más temible. Aquí comienza a propagarse algo que despiden Borgman y los suyos, algo a lo que podríamos denominar cierto mal.
Primero: la duda está sembrada. Richard al cerrar la puerta lo primero que hace es preguntarle a ella qué significa esa situación, quién es ese tipo y le recuerdan que se habían jurado honestidad. Ella vuelve a repetir que no lo conoce. La situación pasa, pero quedan dos cosas: Borgman está en la casa y Marina siente un enojo y un rechazo importante hacia su marido devenido en violento.
Segundo: el baño y el hospedaje. Marina al encontrarse con Borgman en su casa finalmente –y como un modo de remediar la golpiza- le permite un baño, una cena y una estadía en una casita del fondo. Borgman le pide quedarse por unos días hasta reponerse. Ella le lleva comida y lo atiende.
Después de la primera noche de este extraño clochard en casa, Isolde –la menor de los tres hijos de Marina- se despierta sintiéndose mal. Durante la segunda noche, unos galgos flaquísimos y etéreos como Borgman recorren la casa. Ya en la tercera noche, Borgman le induce pesadillas a Marina sentado sobre su cuerpo dormido, cual íncubo: sí, la posición de Borgman desnudo sobre ella tiene como referente el cuadro de Henry Fuseli.
Al cuarto día, Marina sorprende al protagonista yéndose por el bosquecito de atrás de su casa y lo detiene. Él le dice que está aburrido que quiere jugar. Ella le responde que no debe irse, que se quede haciendo algún trabajo. Aquí se traba una complicidad que irá poniéndose densa. A tal punto que Marina en un momento le pedirá a Borgman que mate a Richard, luego de ser ella cómplice del asesinato silencioso y sin rastros del jardinero de la casa.
Borgman deviene en jardinero y trae a los otros subterráneos del comienzo a trabajar y a vivir en esa casa. Asistimos así a la propagación total del mal. La casa tomada, por completo. La pesadilla como una tela de araña ha invadido todos los rincones.
La trama y las situaciones son algunas más, pero la idea es esa: ya no hay salida. Estos hombres –y dos mujeres que trabajan con ellos- ya son dueños y señoras. Tomaron la casa, las mentes, la niñera y los hijos de ese matrimonio. El mal como metástasis en un cuerpo, se ha propagado.

Stephen King en el cine

Stephen King es con seguridad el escritor más prolífico a la hora de brindar ideas al cine estadounidense. O, lo que es lo mismo decir: sobre todo el cine de terror yanqui ha sacado algunas de sus mejores historias de las novelas de King.
Pero Stephen King no sólo escribe terror. En ficción ha publicado, con éxito comercial, historias de aventuras, intrigas y stephen-kingdramas policiales que también le han dado elementos a la pantalla grande. Además, escribe artículos de no ficción, críticas culturales, a la vez que adaptó algunos de sus textos a guiones cinematográficos, produjo algunas de las puestas para televisión y cine, y hasta dirigió una de sus historias: “La rebelión de las máquinas” de 1986.
Y su aporte al cine es tan meritorio, que se ha convertido en una marca: la venta de las películas que se basan en sus obras llevan la etiqueta de “película de Stephen King”, a la misma altura que el star system y el cine de autor. En este caso, es autor de sus novelas que desde su publicación ya empiezan el camino hollywoodense de la producción. Y, como curiosidad, muchos de sus personajes tienen el vicio de escribir.
Las películas más populares basadas en su obra son: “Carrie”, su primera novela que tuvo tres puestas audiovisuales; “It, el payaso asesino”, “Christine”, “Los ojos del gato”, “Cuenta conmigo”, “Cementerio de animales”, “Misery”, “El cazador de sueños” y “Los chicos del maíz”. Las series “Apocalipsis”, “El resplandor”, “La zona muerta” y “Bajo el domo” también están basadas en su obra.
A los mejores títulos los dejamos para el final. A manera de recomendación, cuatro “películas de Stephen King” para no perderse:

    • “El resplandor” de Stanley Kubrick. Jack Nicholson, la atemorizada Duvall y el nenito del dedo “REDRUM” en ese impresionante hotel con laberinto como patio, es una verdadera joya del cine, y sobre todo del cine de terror, que suele recaer en los viejos trucos de los sobresaltos y mucha mucha sangre. Bueno, acá están esos trucos también, pero sí que están bien usados. Sólo que a King no le convenció el trabajo de Kubrick y en 1997 mandó hacer una miniserie de su novela.
  • Dos historias en la cárcel dirigidas por Frank Darabont: “Sueños de libertad”, con Tim Robbins y Morgan Freeman, basada en la novela “Rita Hayworth y la redención de Shawshank”, y “Milagros inesperados”, con Tom Hanks, basada en la novela “El pasillo de la muerte”, son dos grandes películas norteamericanas, y no son de terror. En la primera, detrás de un cuadro de la Hayworth se encuentra el pasadizo hacia la libertad, y en “The Green mile”, una especie de ángel enorme tiene el poder de salvar pero no de salvarse.

the shawshank redemption the green mile

  • “La ventana secreta” de 2004, dirigida por David Koepp y con la actuación de Johnny Depp y John Turturro, está basada en la novela “Ventana secreta, jardín secreto” de King. Depp intenta cruzar datos para encontrar culpables, para terminar comiendo choclos del jardín de su casa. Pero esos choclos no son exactamente vegetarianos.

Adaptaciones teatrales en el cine II: musicales

Ya en alguna ocasión hablamos de “Evita”. Y ahora, ya que este sábado 22 hablaremos de “Hedwig and the angry inch”, presentamos una lista de películas basadas en musicales teatrales:

    The Rocky horror show

  • El musical basado en la novela de Gastón Leroux, “El fantasma de la ópera”, se estrenó en 1986 con música de Andrew Lloyd Webber y letras de Charles Hart y Richard Stilgoe. El musical tuvo varias producciones alrededor del mundo, incluida una en Buenos Aires. La visión de Webber del texto literario fue llevada al cine en 2004 por Joel Schumacher.
  • “Los miserables” de 2012 de Tom Hooper está basada en el musical de 1980 estrenado en París. Si bien hay numerosas puestas cinematográficas de la novela de Víctor Hugo, ésta en particular es la versión del musical teatral que tuvo numerosas puestas en todo el mundo.
  • La ópera rock “Jesucristo Superestrella” de Andrew Lloyd Webber, con las canciones del álbum de 1970 de Tim Rice, se estrenó en Broadway en 1971 y tuvo numerosas puestas alrededor del mundo. Hubo dos adaptaciones al cine: una de 1973, la más conocida, dirigida por Norman Jewison, y una para video de 2000, dirigida por Gale Edwards y Nick Morris.
  • “The Rocky Horror Show” con libro, música y letra de Richard O’Brien, se estrenó en 1973 en Londres. Dos años después se hizo la versión cinematográfica, “The Rocky Horror Picture Show”, bajo la dirección de Jim Sharman.
  • “Rent” es una de las obras más conocidas mundialmente del teatro de Broadway, aunque nació en el Off-Broadway en 1998. Jonathan Larson compuso el libro, la música y la letra de las canciones que conforman esta obra que se presentó alrededor del mundo. En 2005 se estrenó la versión cinematográfica del musical, de la mano del director Chris Columbus.
  • El musical “Mamma mía!” de la británica Catherine Johnson está inspirado en la película “Buona Sera, Mrs. Campbell” de 1968. Debutó en Londres en 1999 y, en diferentes producciones, se presentó en Broadway, México, España y Argentina. La obra se compone por las canciones del grupo ABBA, que fueron interpretadas también en el cine: “Mamma mía!” de Phyllida Lloyd se estrenó en 2008 y contó con la participación de Meryl Streep, Amanda Seyfried, Christine Baranski, Julie Walters y Pierce Brosnan.
  • El musical de Broadway de 1979, “Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet”, de Stephen Sondheim, fue la base de la película de 2007 de Tim Burton, protagonizada por Johnny Depp y Helena Bonham Carter. El musical, a su vez, está inspirado en la obra teatral de Christopher Bond que plasma la poco clara historia de dos asesinos en serie del siglo XIX en Londres.

Ver: Adaptaciones teatrales en el cine I: Grandes directores

The Truman Show – El mundo de Andy

The Truman Show, Peter Weir. Estados Unidos, 1998.
Truman está por cruzar la puerta que dice “Exit” y que está incrustada en el único cielo que conoció durante toda su vida. Apenas 30 años aunque en “El show de Truman” ciertamente parecen muchos más, quizás porque a Jim Carrey ya le pesan. Pero Truman, escuchando a su “Cristo”(f), está a punto de despedirse de la audiencia que lo vio nacer, crecer, tener sexo, perder a su padre, enamorarse de verdad. Truman está por salir por la puerta de ese mundo de mentiras hacia el otro en el que se creó y perpetuó la mentira. “La puerta para salir del mundo” es apenas un pedazo de cielo con una inscripción al final de una escalera que nunca pretendió ser usada de esa manera.
“El show de Truman”, esa transmisión a gran escala de la vida de una persona, protagonizada por él mismo, que ni siquiera es actor porque no lo sabe, pero que vive rodeado de actores. “El show de Truman”, esa farsa de 24 horas que se vende por real en la televisión por cable en todo el mundo con la excusa del “mayor show jamás visto”. Como si nunca escucháramos esa clase de afirmaciones sensacionalistas. Un hombre en la tina, dos viejas abrazadas a la almohada de Truman, dos policías que postergaron sus actividades indefinidamente, un bar repleto de admiradores (incluyendo a los que atienden), una ciudad que se hizo de pantallas gigantes para que todos puedan seguir la historia del momento, que no pierde vigencia a base de trastocar continuamente una historia. Una vida, en verdad, pero ¿a quién le importa?
Está bien. Todos asisten y se emocionan hasta las lágrimas, ¿pero a quién le importa ese pibe que no conoció jamás el verdadero sol?
Solamente a Sylvia, aquella extra que sólo tenía que hacer el montón de la ciudad de cartón y que cruzó las únicas miradas verdaderas con lo que hay detrás de los ojos de ese personaje del mundo. Sylvia, que tenía otro nombre para la historia, que se suponía que no debía conocerse, pero que se termina enamorando, y él también se enamora, y es de sus labios que recibe la única muestra real de cariño.
Todo. Todo lo demás, todo lo que hay ahí y detrás de esa maqueta inmensa que “junto con la muralla China son las únicas construcciones humanas que se pueden ver desde el espacio exterior”; todo eso, todos esos abrazos y amigos y bicicletas, sombreros y pasto y arena, todo lo demás es un artilugio televisivo. Un artilugio sostenido a base de represión: lo que no debe estar ahí, lo que no fue planeado, es sacado a los trapazos de escena, y cualquier intención, sentimiento o deseo de Truman por conocer algo más que lo permitido se reprimirá hasta la frustración terminal, que paradójicamente hará que Truman se escape de la maquinaria que lo tiene atado.
El apellido de Truman es Brubank, y seguro que hay un banco por ahí que pagó ese apellido. Todo en Truman Show se vende. Claro que esto no es por amor al arte, pero Truman no recibe un peso. Sólo una esposa rubia vestida a los 50s, como todos los demás, sonrisas perfectas, camaradería, casas iguales y últimos modelos de todo. Toda esa construcción armada “para él” también está disponible para el resto del mundo: se vende las 24 horas y basta sintonizar el canal más visto de toda la historia. Truman es Truman, pero también esa señora que abraza el almohadón de Truman terminó atrapada por el monstruo publicitario-comercial que se lo vendió. La maquinaria reprimió a Truman y a todos los que lo aman.
Y del otro lado, mirando cómo él junta trozos de rostros de mujeres para formar una idea del suyo, Sylvia lo espera. Supuestamente está en Fiji, en el culo del mundo, y él trata de viajar, pero todo está armado para que no pueda salir de la ciudad.
Le tomó 23 años poder descubrir los sucios hilos de la construcción de Cristof, pero finalmente terminará burlando a las cámaras que todo lo ven, y el Gran Hermano lo perderá. Truman le teme al agua porque allí perdió a su padre, o creyó perderlo o lo que sea a esta altura. Pero tras embaucar a los que todo lo ven, está listo para cruzar las márgenes. La tormenta de ese Cristo le cae encima ante la mirada atenta del ráting más explosivo de la historia. Finalmente choca contra una pared. Truman teme tocar el cielo de cartón. Ese fue su verdadero cielo, y ahora está al alcance de su mano. Siempre quiso ser explorador pero ahora sólo quiere volver a besar a esa chica que vio una vez, el mismo día que conoció a la actriz insoportable que, según el guión, debía casarse con él.
Y descubre la escalera.
Con la puerta ya abierta, Christof le habla a los billones que se están yendo por esa ventana a otra historia. Pareciera paternal, pero es una mente enferma, aunque esa enfermedad no está catalogada en ningún manual, y bien sabemos por qué. Todo el mundo lo está viendo. Sylvia también, ya con el saco listo para correr a sus brazos después de que las fuerzas de seguridad la echaran a patadas del plató.
Christof cree convencerlo. Es el arquitecto, él es su creación: ¿cómo puede escapársele? Si todo el mundo está viendo y… “En caso de que no te vea… Buenos días, buenas tardes y buenas noches”.
Aún sin saberlo, Truman siempre pareció llevar su historia como una gran comedia fácil de vender. Tal vez fue formateado para que cree sus gags, pero el show se termina en algún momento.
Para los cuerpos cansados del otro lado de la pantalla, sin embargo, siempre hay algo nuevo para ver.

El mundo de Andry (Man on the moon), Miloš Forman. Estados Unidos, 1999.
(Mujer) -Parece que simplemente no respetas nada.
(Andy) -Claro que lo hago. Es sólo que creo que el mundo es una ilusión y no debemos tomarnos a nosotros mismos tan seriamente.

Mucho ruido hay en esta película y, como resulta lógico de pensar, poco silencio, excepto cuando su protagonista Andy Kaufman medita. Sí, un cómico del prime time, protagonista de la sitcom más vista del momento adhiere a la meditación trascendental y la necesita. Siempre. También parece querer moverlo todo sacudiendo las rígidas estructuras de la industria ABC.
No se considera un comediante –jamás hice un chiste en mi vida, dice-, pero la verdad es que lo es. Su cara, sus gestos, su impostura, su locura invitan a la risa… aunque sea una risa escondida por momentos. Un día, cuando aún no es todo lo conocido que será, George Shapiro lo ve haciendo primero el ridículo y luego una imitación fantástica de Elvis Presley: así, como caras de una misma moneda. Un segundo en que nadie ríe es seguido por aplausos, baile y frenesí. El público y su vaivén. Desde el momento en que Shapiro lo ve se convierte en su manager y lo hace llegar muy alto, sí. Y reniega. No sólo con Andy, sino con otro personaje de su invención: Tony Clifton. No es fácil con uno, menos con dos. Y encima vienen con un amigo entrañable y genial, Bob.
Si hay algo que tiene Man on the moon es bullicio de industria y estudios de grabación. Casi no hay paz porque Andy no para: todo el tiempo está inventando un nuevo número que cree será genial y hará estallar a toda la audiencia. A veces le sale, pero a veces recibe la espalda del público y por ende de la gerencia. Él sigue, insiste en pegar y pegar –no por nada llegará a ser campeón de boxeo intersexual-. (?)

¿Cuáles son sin embargo los verdaderos golpes que da Andy más allá de esas peleas/ jueguito con mujeres a las que primero provoca con comentarios por demás de sexistas y hartantes?
Los verdaderos golpes los da fuera del ring y van dirigidos al corazón –si es que lo tiene- de la propia industria en la que trabaja. Quiere cambiar algo de todo eso acartonado y siempre igual, pero con nombres y rostros distintos que se olvidan fácilmente. Él quiere dar esa bofetada –como postuló Artaud- o ese cross a la mandíbula –idea acerca de la literatura que llevó adelante Arlt-, en otras palabras quiere que el público deje de sentarse pasivamente a consumir cultura, como un producto más del capitalismo devorador imperante. Y su decisión es provocar el sismo desde adentro. Y también desde afuera. Adentro, Kaufman; afuera, Clifton. Ataca desde todos los frentes, pero muere muy joven, muere muy rápido. Llega a la cima y debe bajarse o ascender volando a esa luna en donde siempre estuvo en realidad.
La escena que mejor grafica el cross que pretendía Kaufman es aquella en la que ante el pedido avasallante del público para que representara –¡¡una vez más!!- a Latka, ese personaje que encarnó a regañadientes en una sitcom y que fue furor, Kaufman lee –les lee- El gran Gatsby ¡completo! Obviamente, el público al principio ríe y sigue gritando, pero la cosa va en serio. Ellos se lo buscaron, dice Kaufman y tiene razón: la audiencia a veces parece querer recibir la bofetada para empezar a mover las telarañas del trasero sobre la butaca.
Y Kaufman y su invento Clifton -¿cuál es verdad? ¿existe verdad, verdadero, real?- están dispuestos a abrir la mano completa y dársela. Una tras otra. No sabemos bien si con intereses socio-culturales o qué…quizá de puro lunáticos y desvergonzados. No sabemos, pero las dan.
Van hasta donde les da el cuerpo. Dejan dudas por donde sea que pasen, nadie parece en realidad saber si existen o qué o si el cáncer es cierto. Siempre pensamos que nos está gastando, que nos planea un chiste. Pero la muerte siempre es verdad.

Textos literarios 04/10/2014 – 25/10/2014

Séptima entrega de algunos de los textos literarios que compartimos en “Los caprichos de Julie Delpy” por MQC Radio.

04 de octubre de 2014 – Programa 29

Fragmento de “Mutabilidad” de Percy Shelley.Gothic - Medianoche en París

Descansamos; una pesadilla puede envenenar nuestro sueño. Despertamos; un pensamiento errante nos empaña el día. Sentimos, concebimos o razonamos, reímos o lloramos. Abrazamos una tristeza querida o desechamos nuestra pena; todo es igual; pues ya sea alegría o dolor, el sendero por el que se alejará está abierto. El ayer del hombre no será jamás igual a su mañana. ¡Nada es duradero salvo la mutabilidad!

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11 de octubre de 2014 – Programa 30

“Cambios de nombre” de Nicanor Parra.Bolivia - Le nom des gens

A los amantes de las bellas letras
Hago llegar mis mejores deseos
Voy a cambiar de nombre a algunas cosas.
Mi posición es ésta:
El poeta no cumple su palabra
Si no cambia los nombres de las cosas.
¿Con qué razón el sol
Ha de seguir llamándose sol?
¡Pido que se le llame Micifuz
El de las botas de cuarenta leguas!

¿Mis zapatos parecen ataúdes?
Sepan que desde hoy en adelante
Los zapatos se llaman ataúdes.
Comuníquese, anótese y publíquese
Que los zapatos han cambiado de nombre:
Desde ahora se llaman ataúdes.
Bueno, la noche es larga
Todo poeta que se estime a sí mismo
Debe tener su propio diccionario
Y antes que se me olvide
Al propio dios hay que cambiarle nombre
Que cada cual lo llame como quiera:
Ese es un problema personal.

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18 de octubre de 2014 – Programa 31

Poema de María Negroni en “La ineptitud”,Big fish - The Grand Budapest Hotel

el desierto es un animal
ávidamente inconcluso

y la luz
un desierto
ávidamente más grande
que el desierto

cuando la noche se encrespa
la sombra escribe en el lomo
de esas arenas suntuosas

el desierto medita

aparte de eso
sólo es visible aquello
que está dentro de la visión

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25 de octubre de 2014 – Programa 32

Fragmento de “Un elefante ocupa mucho espacio” de Elsa Bornemann.Une vie de chat - Ernest et Celestine

Que un elefante ocupa mucho espacio lo sabemos todos. Pero que Víctor, un elefante de circo, se decidió una vez a pensar “en elefante”, esto es, a tener una idea tan enorme como su cuerpo… ah… eso algunos no lo saben, y por eso se los cuento: Verano. Los domadores dormían en sus carromatos, alineados a un costado de la gran carpa. Los animales velaban desconcertados. No era para menos: cinco minutos antes el loro había volado de jaula en jaula comunicándoles la inquietante noticia. El elefante había declarado huelga general y proponía que ninguno actuara en la función del día siguiente.

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